Cada día que cae Wall Street, se contagian las Bolsas de América latina, las europeas y, con las demoras por las diferencias de horario, las asiáticas al día siguiente. Mientras que el índice Dow Jones perdió algo más de 10% desde el inicio de las crisis financiera por la caída del mercado hipotecario en junio, otros mercados -sobre todo los desarrollados- cayeron más del doble.
Si existe algún grado de desacople entre lo que ocurre en la bolsa neoyorquina y el resto del mundo, esto se verificó sólo para algunos pocos casos de mercados emergentes. La Bolsa de San Pablo, por ejemplo, acumula una suba de 18,5%, mientras que la de China gana 32% en los últimos ocho meses. Contrasta con lo sucedido con la mayoría de las Bolsas europeas y Japón, que acumulan caídas que oscilan entre 15% y 28%.
De esto surge que la teoría en boga del «desacople» no se aplica a los mercados bursátiles. O al menos sólo se verifica en algunos pocos casos.
Esta teoría sostiene que el crecimiento de las economías del mundo dependen cada vez menos de lo que suceda con la economía norteamericana. Sin embargo, la caída en Wall Street ante los temores de recesión y mayor inflación en Estados Unidos repercute automáticamente en los mercados financieros,sin lugar a posibles «desacoples» entre el principal mercado mundial y el resto.
«Si se dice que la economía norteamericana se va a desacelerar, los mercados corrigen rápidamente. No se espera que se dé el 'aterrizaje suave' ya que nadie acepta una pérdida de riqueza», explicó Antonio Cejuela, de Puente Hermanos.
Jerarquía
Para Ignacio Plaza, de Primary, existe una jerarquía mundial entre las Bolsas entonces, si no es posible confiar en los mercados más sólidos como el de Estados Unidos, menos aún en otros menos seguros.
Frente al escenario de incertidumbre, los inversores buscan activos que actúen como refugio, como los bonos del Tesoro norteamericano. Además, optan por vender participaciones en distintas Bolsas del mundo para que su portafolio tenga menor exposición al riesgo. Es por este fenómeno que el comportamiento de distintas Bolsas se parece mucho al de Wall Street.
Además, para resguardarse de la inflación e intentar conservar el poder de compra, la otra opción preferida es posicionarse en metales preciosos. Fue así que el jueves pasado el oro tocó un nuevo récord en u$s 958,40 en el NyMEX.
Desde el inicio de la crisis (en junio) hasta la semana pasada el rojo para Wall Street fue 10,5%. De forma similar cayeron las Bolsas de la Argentina (-10%), Chile (-13,5%) y Gran Bretaña (-11,6%). La que mayor resultado negativo acumula es la de Japón, con un descenso de 28,4%.
Existen excepciones, claro está, como muestra la Bolsa de Hong Kong con un resultado positivo de 13,1% y la de Brasil, con suba de 18,6% en el índice Bovespa. Además, como era de esperar, China se ubica en el primer puesto del podio con una suba acumulada de 32,8% (ver cuadro).
En estos mercados es posible observar una menor conexión con Wall Street. Al respecto, Cejuela indicó que «Brasil mostró muy buenas señales económicas, proyecciones de crecimiento y una calidad institucional que la Argentina no tuvo.
De esta manera, el desacople que se puede llegar a dar en el plano de las variables económicas no se observa en el de las financieras, al menos, hasta ahora. «Existe más acople en lo financiero que en lo real. Los países que viven de los commodities, como el nuestro, están en auge», sintetizó Plaza.
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