Descubren que iniciar el dólar libre junto con cobro de sueldos no es ideal por incitar la demanda. Lo postergaron ahora al viernes y quizá luego al lunes. Temen que gente use pocos pesos para gastos iniciales, compre dólares y vaya revendiéndolos hasta completar el mes pensando en mayor precio pese a las trabas. Cuidado para el público: si es así el precio inicial, por más demanda, decaería hacia fines del mes. O no, pero medir el riesgo. Hay bancos conformes, por un tiempo, con no vender en el microcentro porque se atiborran de público para comprar pequeñas cantidades y exponerse a insultos, sobre todo de quienes tienen depósitos a un peso un dólar y ahora compran a, quizá, 2 pesos en el mismo banco. De cualquier manera, venderán las entidades en el interior del país donde hay pocas casas de cambio. Más aún: hay bancos que gestionan comprar casas de cambio especulando que tendrán gran trabajo. El gobierno dice contar con 14.000 millones de dólares de reservas; 5.000 millones propias, 5.000 que les extrajeron a los bancos hace 2 días por encajes pagándoles $ 1,40 cuando en plaza libre los podrían vender por más -en realidad éste es dinero del público-, y otros 4.000 millones del Fondo Monetario que debían «mostrarse» más que usarse. Se le agrega un ingreso estimado en el año de u$s 12.000 millones de superávit entre exportaciones y menor importación. Suman u$s 26.000 millones capaces de comprar 52.000 millones de pesos a dos por un dólar. Por eso hay que tener cuidado porque aún en medio de la confusión no está desguarnecido el Banco Central para evitar una suba elevada de la paridad, como algunos creen. Tiene y tendrá resto para satisfacer una demanda, además, restringida por los fondos en el «corralito».
También se permitirá desde esa fecha la pesificación de los depósitos que están reprogramados en dólares, a una tasa diferencial de $ 1,40.
Desde el Banco Central desmintieron ayer en forma oficial que se aplique el índice de ajuste por inflación sólo a los créditos superiores a $ 100.000. Según había trascendido en la City porteña, la idea del gobierno era dejar afuera a los deudores chicos del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) para no generar fuertes aumentos de las cuotas.
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