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6 de marzo 2002 - 00:00

"Corralito": se fueron otros $ 3.000 millones

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A principios del mes pasado, el dinero depositado en los bancos era de $ 77.300 millones, al 28 de febrero esa cantidad disminuyó a 74.300 millones. La invasión de tantos billetes contantes y sonantes se debe a que las entidades tienen dificultades para hacerse de efectivo, ya que los únicos créditos que cobran son los de los individuos, que tomaron préstamos hipotecarios o personales. En cambio, gran parte de las empresas no les está pagando sus deudas a los bancos porque saben que en el futuro no tendrán nuevos créditos y no quieren agotar su escaso capital de trabajo.

Al no cobrar los créditos, las entidades son asistidas por el Banco Central -que preside Mario Blejer-a través de redescuentos. En la última semana del mes estos redescuentos sumaron $ 300 millones y alcanzaron a $ 2.000 millones en todo febrero. El efecto del redescuento es similar a cualquier emisión espuria de dinero.

En otros tiempos, los bancos devolvían el redescuento a los 30 días. Ahora no lo hacen, y esa plata queda dentro del mercado, sin volver a los bancos, haciendo presión sobre el dólar y sobre los precios de los bienes y servicios.



Ahora, ¿por qué esta mayor cantidad de di-nero en poder del público no significa más consumo? Porque la suba de precios absorbe esa expansión. Hoy se necesitan casi 30% más de billetes para comprar los mismos productos que a principios de enero.

Se estima que a lo largo de marzo el «goteo» del «corralito» será de $ 3.500 millones, y los redescuentos sumarán $ 2.500 millones. Si se dieran estas cifras, la circulación monetaria superaría los 15 mil millones y podría haber un dólar bastante más caro, a menos que el Banco Central se decida a defenderlo a un costo de más de u$s 50 millones diarios vía ventas. A ese ritmo deberá sacrificar u$s 1.000 millones de sus reservas.

Las consecuencias de la actual emisión encubierta están a la vista: hay bastante más efectivo en el mercado, al punto que la venta de cheques ha descen-dido a niveles mínimos. En enero se cambiaban cheques por pesos contantes y sonantes con un descuento de hasta 12%, porque los billetes eran escasos y el «corralito», más gordo. En enero, por $ 100 en cheques se pagaban $ 88 en billetes. Hoy la tasa es de 6%.

En realidad, hoy el negocio financiero se vuelca a la compra de patacones y LECOP, que están en una paridad cercana a 93%. No hay muchas operaciones financieras más para hacer, de allí la gran demanda de dólares.

Los títulos públicos de las provincias, si bien no figuran dentro de la circulación monetaria, ejercen un efecto similar a los billetes, además de agregar confusión a la economía. Hay 16 bonos circulando en el país que significan 16 estructuras de sueldos distintas, porque cada bono tiene sus reglas de juego y su paridad. Estos bonos también presionan sobre la inflación y el dólar.

A este paso va a resultar difícil que el presupuesto cumpla con su meta de emitir sólo $ 3.500 millones en todo el año y, mucho menos, que tenga una inflación de 14% y un déficit fiscal de $ 2.900 millones.

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