Desde el anuncio del «corralito», minoristas y mayoristas vienen pidiendo una prórroga de 90 días en el pago de las obligaciones como, por caso, los servicios públicos. Pero no tuvieron éxito y ahora están empezando a enfrentarse con los problemas del default interno.
La principal preocupación está puesta ahora en la acreditación de los cheques. Según indicó
A los proveedores, en cambio, les preocupa principalmente la imposibilidad de girar al exterior para pagar la mercadería.