23 de julio 2026 - 20:30

Aranceles de Donald Trump: qué productos argentinos pagarán el recargo del 10% y cuáles quedaron exceptuados

La administración de Donald Trump oficializó un nuevo esquema de gravámenes para las importaciones provenientes de 60 países, entre ellos Argentina. En el caso local, el recargo del 10% alcanzará a un conjunto específico de bienes, mientras que alimentos, productos energéticos, acero, aluminio, automóviles y otras materias primas estratégicas quedaron excluidos.

La medida comenzará a regir este viernes y forma parte de la nueva ofensiva comercial de la Casa Blanca, que busca presionar a sus socios para reforzar los controles sobre las cadenas de suministro vinculadas al trabajo forzoso.

La medida comenzará a regir este viernes y forma parte de la nueva ofensiva comercial de la Casa Blanca, que busca presionar a sus socios para reforzar los controles sobre las cadenas de suministro vinculadas al trabajo forzoso.

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La decisión forma parte del nuevo esquema comercial impulsado por el presidente Donald Trump, quien reactivó su política de aranceles al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. La administración estadounidense sostiene que el objetivo es incentivar a los socios comerciales a fortalecer la prohibición de importar bienes producidos mediante trabajo forzoso.

El documento difundido por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) muestra que la mayor parte de los productos alcanzados corresponde a materias primas, insumos industriales y manufacturas de nicho, por lo que el impacto directo sobre el grueso de las exportaciones argentinas sería limitado.

Los productos argentinos alcanzados por el arancel del 10%

  • Mamíferos vivos y determinadas aves ornamentales.
  • Productos de origen animal destinados a la industria farmacéutica (bilis, glándulas y otros derivados).
  • Flores frescas cortadas, como anturios, alstroemerias, gipsófilas, lirios y otras especies.
  • Cáscaras de semillas de psyllium.
  • Algas marinas para usos no alimentarios.
  • Extractos vegetales, entre ellos aloe, centella, coco y pimienta de Tasmania.
  • Bambú y ratán para cestería y trabajos de trenzado.
  • Aceite de jojoba y aceite de argán.
  • Microorganismos muertos para uso industrial.
  • Aceites esenciales de cítricos.
  • Madera tropical y sus manufacturas, incluyendo madera aserrada, molduras, pisos, revestimientos, paneles laminados, tableros contrachapados (plywood) y chapas.
  • Corcho natural, corcho aglomerado y sus manufacturas, como tapones, aislantes, revestimientos y placas.
  • Productos de ratán, como canastos, bolsos, equipaje, esterillas y artículos de cestería.
  • Hilados y tejidos de seda.
  • Perlas naturales.
  • Diamantes en bruto y trabajados.
  • Piedras preciosas y semipreciosas, incluidos rubíes, zafiros y esmeraldas.
  • Granallas de hierro y acero.
  • Residuos y chatarra de galio, germanio, indio, niobio y vanadio.

Qué productos quedaron exceptuados

El documento de la USTR también establece una amplia serie de exclusiones para evitar impactos sobre sectores considerados estratégicos para la economía estadounidense.

Quedarán exceptuados del nuevo arancel:

  • Material informativo, donaciones y equipaje acompañado por viajeros.
  • Todos los bienes alcanzados por los aranceles de la Sección 232, entre ellos acero, aluminio, automóviles y autopartes.
  • Materias primas cuya aplicación del gravamen pueda generar problemas de abastecimiento en Estados Unidos.
  • Productos que podrían provocar alteraciones o disrupciones relevantes sobre la economía estadounidense si fueran gravados.
  • Bienes que no pueden cultivarse o producirse en cantidades suficientes en Estados Unidos o que no pueden obtenerse fácilmente de otros proveedores, entre ellos distintos alimentos, productos agrícolas, fertilizantes y productos energéticos.
  • Productos cuya exclusión sirva como incentivo para que los países fortalezcan la prohibición de importar bienes elaborados mediante trabajo forzoso.
  • Artículos para los cuales el gobierno estadounidense considera que el arancel adicional no contribuiría de manera significativa a corregir las prácticas comerciales investigadas.

Según explicó la Casa Blanca, las exenciones buscan evitar problemas de abastecimiento y minimizar los efectos sobre la producción y los consumidores estadounidenses, al tiempo que preservan el objetivo central de la medida: utilizar la política comercial como herramienta para presionar a los socios de Estados Unidos a reforzar los controles sobre el trabajo forzoso en las cadenas globales de suministro.

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