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Jorge del Aguila, gerente general del IAEF, señaló que «como todo indica que el acuerdo con el Fondo está realmente cerca, no tendría sentido complicar las cosas con un default con organismos multilaterales».
Al acercarse la fecha de vencimiento, los financistas consideraron «inadecuada» la posibilidad de un default con los organismos internacionales.
Las opiniones destacan tres factores para explicar por qué sería conveniente seguir cumpliendo con los organismos:
• Las reservas del Banco Central suman casi u$s 9.900 millones. Si se le paga al Banco Mundial, todavía estarán por encima del piso de u$s 9.000 millones convenido con el Fondo, con lo cual no habría presión sobre la cotización.
• El cumplimiento sería una excelente señal que da la Argentina para terminar de acordar con el FMI.
• «Remontar» un default con organismos multilaterales puede volverse un camino muy complicado. Puede demorar varios meses y afectar las renegociaciones de deuda del sector privado.
«Cumplir las obligaciones asumidas debiera ser el marco en el que se desenvuelve la Argentina. Si se analiza el tema, es que existe la posibilidad de pagar con reservas y ello debe priorizarse en este momento», analizó Douglas Elespe, presidente de Moody's Latin America y titular de la próxima Convención Anual del IAEF.
El ex secretario de Finanzas, Miguel Kiguel, prefirió no dar una respuesta contundente: «Si se vislumbra un acuerdo inminente con el FMI, es un escenario. Pero si el cierre de las negociaciones no está cerca, la situación cambia». De esta forma, sugirió que la utilización de reservas para cumplir con el Banco Mundial sólo debería justificarse para terminar de cerrar el acuerdo -que ya lleva diez meses-con el Fondo.
Por su parte, Alfredo Gutiérrez Girault, economista del IAEF, aseguró que los costos de no cumplir con los organismos serán muy superiores a los beneficios de no perder reservas: «La renegociación de la deuda pública y privada que hay por delante se demoraría mucho más si, encima, el nuevo gobierno tiene que sentarse con los organismos para levantar un default», razonó.
A través de Gutiérrez Girault, el IAEF también aprovechó para enfriar las expectativas respecto del «veranito» financiero, realizando una lectura de la situación actual:
• Estamos ante un equilibrio inestable de las variables monetarias. Tendremos una idea más segura respecto del tipo de cambio real y de la evolución de otros indicadores cuando se vayan levantando los actuales controles cambiarios.
• Hay señales de un exceso de liquidez. La gente puede cancelar deuda con descuentos a través de la utilización de CEDRO y se está recuperando parte del dinero atrapado en los bancos. Pero que continúe esta situación depende -en gran parte-de cómo evolucione la situación política.
• La mejora del volumen de los depósitos es positiva. Pero si hubiese más confianza, deberíamos ver un aumento del crédito. Sin embargo, el stock sigue cayendo y sólo aumentan las colocaciones en Lebac.
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