También hay una decisión de continuar el desarrollo nuclear para producir electricidad, lo que da aire a todas las etapas de la industria, desde la producción de combustible para estos fines, siguiendo los pasos de Brasil y en sentido contrario a las restricciones en algunos países europeos y EE.UU.
Hay además una razón económica para continuar la obra.
Para el gobierno, la idea no es considerar el total gastado en la central. Si se piensa que ya se invirtieron unos 3.500 millones de dólares hasta que la obra se paró en 1994, la nueva usina tendría un precio muy alto.
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