Cristina de Kirchner eligió redoblar la apuesta y defender a rajatabla su política agrícola, en su primera aparición en público desde que se desató hace 14 días la protesta de los productores del campo; luego de la implementación de las retenciones móviles del ministro de Economía Martín Lousteau. Con un discurso técnico y político, pero en todo momento encendido y crítico para los ruralistas, explicó al resto de la sociedad la necesidad de mantener la presión fiscal sobre el agro para sostener el modelo económico.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El acto donde la Presidente defendió las retenciones fue la presentación de algunas obras en el conurbano bonaerense a cargo de la empresa de aguas AYSA. La metáfora era simple: el gobierno puede hacer obras públicas porque existen retenciones.
A las 18:20, con un Salón Blanco a pleno, la Presidente tomó el micrófono mientras los aplausos la ayudaban a acomodar las ideas y la voz. Casi no hubo tiempo para explicar de qué se trataban las obras a presentar (una red de cloacas y agua potable para las intendencias del gran Buenos Aires más cercanas al voto peronista). La ocasión ameritaba una reflexión directa sobre el tema del día: la protesta del campo, el ataque directo a los manifestantes y las explicaciones sobre por qué es imposible dar marcha atrás en las retenciones móviles ideadas por Lousteau. Mientras tanto, el ministro esperaba en el despacho de la Presidente para idear el plan de ayuda a los pequeños y medianos productores afectados por las retenciones.
Lentamente y con tono duro, Cristina de Kirchner habló de los motivos para aumentar las retenciones y extremar la presión fiscal sobre el agro. Así, sostener el tipo de cambio alto, mantener los precios internos de la carne, el pollo y los lácteos y mantener una política de subsidios para los combustibles; son los efectos de la existencia de las retenciones. Por otro lado, el campo realiza los «piquetes de la abundancia», y los productores pudieron en estos cinco años comprarse «4 x 4», gracias a esta política económica y pese a las retenciones.
Para dejar en claro que el kirchnerismo se considera el padre de la criatura, en relación al plan económico defendido ayer la mandataria afirmó que se trata del modelo implementado desde el «25 de mayo de 2003».
Hay un error conceptual: el «modelo» en base a retenciones y dólar alto fue ideado por el ex ministro Jorge Remes Lenicov, hoy embajador en la Unión Europea (UE) en los primeros tres meses de gestión de Eduardo Duhalde.
Para la ocasión, el gobierno preparó una concurrencia donde se mezclaban gobernadores, intendentes y ciertos dirigentes bonaerenses, piqueteros oficiales y sindicalistas previamente seleccionados. Rodeaban a la Presidente los gobernadores de Entre Ríos, Sergio Uribarri, y el chaqueño Jorge Milton Capitanich, los ministros de Planificación Julio De Vido y de interior Florencio Randazzo. En primera fila se ubicaron varios de los barones del justicialismo bonaerense como Luis Acuña ( Hurlingham), Baldomero Alvarez de Olivera (Avellaneda), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Fernando Amieiro (San Fernando), Andrés Arregui (Moreno), Juan José Mussi ( Berazategui), Hugo Curto (Tres de Febrero), Julio Pereyra ( Florencio Varela), Raúl Othacehé (Merlo) y Darío Díaz Pérez (Lanús), y los diputados José Díaz Bancalari y Agustín Rossi. Al final, con la firma de los 10 intendentes, se distribuyó un improvisado memo de apoyo a las retenciones (que no sufren precisamente los votantes del conurbano), hablando del «dólar alto y el gasoil que los hace ricos en dólares» a los productores del campo y denunciaron como «extorsivas» las medidas de los dirigentes del agro.
Con platea preferencial un enfervorizado Luis D'Elía, Emilio Pérsico, Juan Carlos Dante Gullo y Mary Sánchez; muy crítica contra el paro del campo, pero una precursora en los años de Raúl Alfonsín de las huelgas mediáticas y extendidas en el tiempo.
Barra
«Estamos orgullosos de vos. Te vamos a defender en la palabra y en la calle», aseguraba D'Elía haberle dicho a la Presidente al finalizar el discurso de ayer. Horas después llevaría la promesa a la acción provocando un desastre en la Plaza de Mayo. Antes, el piquetero y ex funcionario oficial, había comandado la barra en la platea para que no faltaran los aplausos en cada momento en que la verba presidencial lo necesitara.
Todo hasta un final a toda orquesta, con D'Elía de pie instando al resto del auditorio a imitarlo (lo que efectivamente hicieron), mientras Cristina de Kirchner aumentaba el tono de voz hasta llegar a uno similar al de la Evita de puño crispado que en algún momento la jefa de Estado dijo admirar. Era el momento en donde la Presidente hablaba de «representar los intereses de todos los argentinos» y que «lo pienso hacer con todas las herramientas de la ley, la Constitución y el voto popular».
Dejá tu comentario