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11 de febrero 2002 - 00:00

¿Cuánto podría costar el dólar?

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Hay otros males pero la madre de todos es esa actitud de desprecio de nuestros políticos frente a un manejo correcto y no deficitario de nuestra economía y recursos naturales. Quien no reconozca esto -que se refleja exactamente en la crisis terminal actual-o es beneficiado de esas demagogias, es político o «ignorante», palabra que -como dicen los brasileños- curiosamente tiene las mismas letras que «argentino».


Es importante entender que desde hoy el precio del dólar libre


El público que cobra desde la fecha la totalidad de su sueldo puede optar por el peligroso juego de gastar una parte en pagos impostergables y otra llevarla a dólares, vendiéndolos hacia fines de mes pero bajo el supuesto de que la cotización seguirá en aumento y le dará una diferencia a su favor. Es peligroso porque si le sacamos el «miedo», el apuro de compras, por caso de importadores, la verdadera cotización del dólar tendría que estar por debajo de $ 2.

También es posible que, tentados por un alza, los exportadores liquiden alrededor de 700 millones de dólares que tienen retenidos a la espera, precisamente, de una suba de la paridad (y que el gobierno les reconozca 200 millones de dólares más, como hizo el jueves pasado, de un monto pendiente de pago del Estado). Por eso nunca liquidaron al precio «oficial» de $ 1,40. Una oferta abundante de dólares de exportadores puede desalentar la suba. Y, obviamente, también la puede desalentar el Banco Central con dos tácticas.

Una es ir vendiendo de a poco para frenar cualquier alza del dólar demasiado brusca que se produjera desde hoy. La otra es dejar que sea exagerada la suba -por ejemplo acercándose, si ocurriera, a $ 3- y allí sí inundar de dólares la plaza produciendo una brusca caída en el precio como castigo a quienes compraron especulativamente, que quedarían «colgados» más arriba con el precio que pagaron.

Hay que tener en cuenta que más temprano o más tarde esta táctica de «castigo» provocando una brusca baja la va a aplicar el Central. Debe tenerlo en cuenta el inversor. Un dólar alto crea inflación. Una inflación casi siempre es el castigo final de todo gobierno populista, como le pasó a Raúl Alfonsín en 1989. Por eso será muy fuerte la lucha de este gobierno contra el alza del dólar, gastando las reservas.

Aunque lo haga, irá consumiendo dólares hacia una dolarización de hecho. En la mentalidad populista de los socios de Duhalde, sobre todo Raúl Alfonsín, llegar a la dolarización por una razón inevitable de ir tomando pesos y más pesos a cambio de dólares -en definitiva eso es dolarizar- a haberlo decidido voluntariamente desde el gobierno es algo que hiere sus viejas creencias de que un peso desprestigiado representa la «soberanía nacional».

A esta altura del gobierno Duhalde -40 días- es coincidencia casi unánime de que haber encarado el camino de la «dolarización» en lugar de la «pesificación», frente a la actual crisis, hubiera traído muchos menos problemas. Entre otros, no existirían los cacerolazos de gente no politizada por tener sus fondos aprisionados en el «corralito». Aunque se los retuvieran pero mientras fuera en dólares la preocupación sería mucho, muchísimo, menor.

Pero, ¿alguien imagina una conjura bonaerense de Duhalde, Alfonsín, la izquierda del Frepaso representada por Aníbal Ibarra y los regaladores de puestos públicos «Fredi» Storani, Leopoldo Moreau, para apoderarse del poder e implantar como plan económico la dolarización cuando odian a Estados Unidos?



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