4 de abril 2026 - 23:20

Los hutíes anunciaron una ofensiva coordinada con Irán y Hezbolá contra blancos estratégicos de Israel

El movimiento yemení aseguró que participó de una acción conjunta con fuerzas iraníes y la milicia libanesa, con ataques dirigidos al aeropuerto Ben Gurión y otros objetivos militares en territorio israelí.

Los hutíes aseguraron que participaron junto a Irán y Hezbolá de una ofensiva contra el aeropuerto Ben Gurión y otros objetivos militares en Israel.

Los hutíes aseguraron que participaron junto a Irán y Hezbolá de una ofensiva contra el aeropuerto Ben Gurión y otros objetivos militares en Israel.

BBC

Según indicó el movimiento Ansar Alá, la ofensiva incluyó el lanzamiento de misiles balísticos y drones contra el aeropuerto internacional Ben Gurión y otros blancos militares ubicados en el sur del país. De acuerdo con su versión, la acción fue realizada en conjunto con la Guardia Revolucionaria iraní, el Ejército de Irán y el grupo chiita libanés, y logró cumplir con sus objetivos.

Desde la organización yemení señalaron que el ataque se enmarca en su apoyo a las fuerzas alineadas con Irán en la región, entre ellas las que actúan en Líbano, Irak y Palestina. En ese sentido, vincularon la operación con su rechazo al proyecto que atribuyen al sionismo para rediseñar Medio Oriente.

Además, los hutíes remarcaron que mantendrán sus acciones militares dentro de lo que denominan el frente de resistencia y anticiparon que continuarán con este tipo de operaciones hasta alcanzar sus objetivos en el conflicto.

Quiénes son los hutíes de Yemen, el nuevo actor en la guerra de Medio Oriente

El movimiento, conocido formalmente como Ansar Allah (Partidarios de Dios), tiene raíces en la década de 1990, cuando su líder Hussein al-Houthi impulsó “Juventud Creyente”, una iniciativa de revitalización religiosa vinculada al zaidismo, una rama histórica del islam chiita. Durante siglos, los zaidíes dominaron Yemen, pero quedaron relegados tras la guerra civil de 1962 y el ascenso de un poder de mayoría sunita. En ese contexto, el grupo se consolidó como un actor que buscaba representar a esa comunidad y resistir la influencia del sunismo radical, en particular la corriente wahabí impulsada desde Arabia Saudita.

El salto a la escena internacional llegó con la guerra civil iniciada en 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y desplazaron al gobierno reconocido por la comunidad internacional. La escalada se profundizó en 2015 con la intervención de una coalición liderada por Arabia Saudita. Aunque en 2022 se alcanzó un alto el fuego, este se desmoronó a los seis meses, sin que el conflicto volviera a una fase de confrontación total.

El vínculo con Irán es central para entender su proyección actual. Teherán incrementó su apoyo desde 2014, en paralelo al deterioro de su relación con Arabia Saudita. Según un informe de 2021 del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, ese respaldo incluyó armamento y tecnología, como misiles balísticos y de crucero, drones y minas navales. En términos geopolíticos, los hutíes se inscriben dentro del denominado “Eje de la Resistencia”, una red de grupos alineados con Irán que comparten una agenda antioccidental y antiisraelí.

En los últimos años, el grupo avanzó en el desarrollo de su capacidad militar. Funcionarios estadounidenses siguen de cerca la evolución de sus sistemas, que ganaron alcance, precisión y poder de daño.

En una primera etapa, gran parte de su armamento se ensamblaba con piezas iraníes introducidas de contrabando. Sin embargo, con el tiempo lograron mejoras que potenciaron su desempeño operativo. Si bien su capacidad para amenazar directamente a Israel es limitada, sí demostraron poder de fuego en el mar Rojo, donde atacaron embarcaciones comerciales con drones y misiles antibuque, obligando incluso a la intervención de buques estadounidenses como el USS Carney.

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