2 de febrero 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Se bajó la barrera del primer mes, lo de enero se pasó a lo estadístico como un gran mes para la Bolsa local. Y ahora viene la etapa de poder agregarle satisfacción a un ritmo como el que se trajo en tan poco tiempo. Lo que no es tarea fácil, porque uno se acostumbra a lo bueno y si es notablemente bueno, mucho más. Hay quienes suelen perder el sentido de las medidas con toda facilidad y dejan lo de atrás como algo atesorado, que ya se puede guardar en la caja fuerte, que les pertenece por derecho, y se crean la sensación de que todo debe seguir con la misma intensidad. Algo que si no se produce, comienza a generar un proceso inverso, el de la desilusión, para dejar paso a la frustración, y hasta la animosidad contra esa inversión que debió darles lo que estaba en la fuente de sus deseos, independiente de lo que razonablemente se considere.

Es uno de los peligros, de orden solamente psicológico, que el mercado debe sobrellevar después de una raid de fuertes alzas en poco tiempo. La embriaguez de la ganancia rápida y sencilla, mucho más cuando esto se da en un escenario de país que para nada refleja en otros sectores lo que se ganó en la Bolsa de enero. Porque si se tiene un ciclo de bonanza como el de Wall Street en estos años, inserto en una economía que deparó alegrías por doquier dentro su sociedad, el caso está más en consonancia: ganando en la Bolsa más que en otras actividades, pero debido a que es una inversión de riesgo y naturalmente da más, así como también es capaz de quitar mucho más en cualquier momento y en tiempo récord.

Lo que destacamos de enero en nuestro medio, dejando de lado las cotizaciones, fue el sentido, ordenado, prolijo, sólido, armónico del movimiento. Y estas condiciones alcanzaron a reemplazar lo que posiblemente haya faltado para dar una visión más consistente: el respaldo de volúmenes crecientes. Con una oferta muy pensante, muy profesional, todo se fue adecuando a lo que se podía, y si se podía poco en varias ruedas, pues arriando las órdenes de venta y permitiendo que los precios no tuvieran que ser la variable de ajuste. Se consiguió mucho, muchísimo si se coteja esto contra el volumen operado.Y se llega a dimensiones espectaculares si se vuelve al punto de ver en qué país y escenario se logró. No hay euforia en las calles, no hay optimismo desbordante en la industria, no existe el vuelco de expectativas en el comercio, y mucho menos en el común de las personas. Hubo algunas señales, hay un preámbulo para volver a un crecimiento, pero la constitución de ello no está redactada. Con esas pocas señales, la Bolsa se despachó con un aumento fenomenal. Pretender que eso ya está asimilado y obligar a lo mismo puede ser desconsiderado.

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