15 de febrero 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Para Van Riper, un mercado alcista comienza «al fin de una campaña bajista, cuando todo es sombrío y el público está vendiendo...». Recuerda el lector cuando, lejos de querer armar «conspiraciones» -como las que ahora sueña Duhalde-, decíamos que todos los participantes de un mercado, así se llame «Goyo» Pérez Companc, o Juan Pérez, y esté cada uno en un extremo de la pirámide de la riqueza, poseen cuatro cartas para entrar en juego. La primera «comprar», la segunda es «vender», tercera es la de «no comprar» y, la cuarta se denomina «no vender». Cada participante elige, sin mayor presión de nadie, cuál de las cartas lanzar al ruedo. De la dinámica de la intercalación de los naipes virtuales, de una sujeción a tácticas previamente armadas, o al puro instinto, resultará salir gananciosos o en negativo, de cada batalla.

Como están las cosas, en la superficie del zinc caliente de la plaza, vamos a comenzar por esa carta primordial que es la de la compra de las posiciones. Leíamos la opinión de un nombre de peso, que recomienda arriesgar cuando todo está en contra (como ahora). Con ciertas variantes, muchos autores y grandes jugadores de Bolsa van en la dirección de Van Riper. John Templeton incorpora una faceta aproximada cuando dice: «El momento de comprar un papel es cuando los vendedores de corto plazo han dejado de vender...». Para reforzar lo apropiado de los malos momentos del mercado, John Neff -del Windsor Fund-asesta lo siguiente: «Si las acciones se encuentran por los suelos, de acuerdo: ¡es hora de comprar baldosas!...».

Para ir a uno que resultó de las fortunas más grandes del mundo en la historia,
Paul Getty, lo suyo era directo y clásico: «Compre cuando le vendan y retenga sus acciones hasta que se las compren». Esto lo reafirmaba al comentar que «adquirir acciones a bajo precio y guardarlas, como inversión a largo plazo, reditúa excelentes dividendos y aumenta su valor...». Pero, el viejo era terrible en sus consejos, irónico, porque alguna vez le pidieron el secreto para hacer fortuna y dijo: «Levantarse bien temprano, trabajar mucho... y encontrar petróleo». Pero, alguna vez mencionamos a otro John, de apellido Train y un actor exitoso en las lides de Bolsa. Era para reflejar lo que decía y esto se refería a «el momento más oportuno para comprar es cuando 'hay sangre en las calles'. Y el más peligroso, cuando todo parece maravilloso». No está para nada mal. Y si le agregamos que cuando uno se decide a entrar en la tendencia mala, para tomar precios muy viles, se acuerda de Bernard Baruch: seguirá el consejo de «no compres demasiados valores distintos. Es preferible menos cantidad y poder vigilarlos de cerca».

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