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Por las dudas, que las entidades del sistema le acerquen el actual estado de cosas en el circuito, o algún trasnochado propondrá el viejo simbolismo de penar al capitalismo que pulula por la Bolsa.
Si algo no se ve, desde hace bastante, es un «capitalista» queriendo saber algo con lo bursátil, a no ser para darse alguna pasada rasante. Sin embargo, más de una organización sigue apelando al fetichismo de armar concentraciones delante de la Bolsa de Comercio y presuponiendo que: «allí está la plata del país».
Si prosigue por ese curso, no parece el más indicado en momentos de tanta endeblez. Y cuando le están colocando la lupa desde afuera, para ver cómo encamina sus pasos por los compromisos que siguen en suspenso. Nos viene a la memoria las patoteadas de Cavallo, apenas estrenados los «superpoderes», y cuando no dejaba «yuppie» con cabeza y de allí hacia arriba, hasta acusar a todos que no sabían nada: y que la verdad la tenía él. Sabemos que después encaró su cruzada económica, hasta liquidar prolijamente al gobierno que lo había convocado como si fuera el último inmortal.
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