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Si en esas maletas esta gente solamente llevó desilusiones, la cuestión volverá a tornarse lo bastante dura como para volver a ponerse el chaleco salvavidas. Tampoco en esto la población interviene demasiado. No ocupa titulares de los noticiarios ni disputa centímetros con los partidos de fútbol. Sin embargo, bastante de lo que nos pueda suceder está guardado en esas maletas que se llevaron los visitantes del Fondo Monetario (al tiempo que el amigo Chávez realizaba alocuciones contra el FMI). Indudablemente, todo el show armado por las elecciones porteñas -que dejan en segundo plano las de legisladores nacionales y ¡hay cada nombre en estas listas!- acopió los comentarios. Pero en el fondo del problema, encauzar al país por vías de una nación normal resulta mucho más prioritario. Si Macri, Ibarra o quien resulte, es jefe de Gobierno, nada nos irá a cambiar sustancialmente. Si se producen fisuras en la llegada de ese maltratado «acuerdo» con los acreedores nos esperan momentos de rumbas y cha-cha-cha, donde todos deberemos bailar con la más fea nuevamente.
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