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Ayer, traíamos del recuerdo aquel intento de los '70, cuando se otorgó el beneficio de la desgravación, para incentivar el movimiento del mercado. Que tenía sus regias cuestiones para la polémica, que no es lo deseable como aditamento permanente: pero que venía a demostrar una intención, por ocuparse de la debilidad del mercado bursátil en nuestro medio. Hoy, nada altera la monotonía, ni la decadencia, cuando se intenta hablar de hacer vínculos con una San Pablo que nada tiene ya que ver con Buenos Aires. La rueda del lunes, con sus $ 14 millones de suma tristeza, dejó ver las costillas donde antes todavía había carne y músculos. Un mercado que se habitúa a tratar de vivir casi sin alimentos, no tiene horizontes, ni destino de recuperación de cierto plazo. Y si se puede hablar de un gran 2003 en precios, no se lo puede elogiar en cuanto a los volúmenes que por allí pasaban. Ni siquiera con una plaza que estuvo entre las más alcistas del mundo, durante más de un año: se pudieron reconquistar adherentes de índole popular. Y en cuanto la base institucional se detuvo, todo pasó a ser una larga playa. Informate más
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