El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Y ahí es donde se arma otra madeja, para tratar de discernir si es que la Bolsa hubiera actuado del mismo modo sin lo de Béliz, o si hubiera seguido porfiando en su mecanismo trabado. En fin, quedará sin definirse demasiado, aunque el pasar de las jornadas nos impondrá de alguna claridad al respecto.
Si algo le faltaba al show de la política, era una tanda. Y el aviso apareció el lunes mismo. Una suerte de homenaje a la declaración del default de Rodríguez Saá, con todo el Parlamento festejando jubilosamente.
Uno supone que tener que declarar semejante cuestión, es para lamentar y entristecer: que si se llega a ello por imperiosa necesidad, por supervivencia, se puede justificar. Otra cosa, es aplaudir a rabiar.
La Argentina estuvo tantas veces en situaciones muy comprometidas, pero no tenemos registro de que se hayan repugnado compromisos internacionales como si fuera un gran logro, para enorgullecerse. Todo lo contrario, posteriormente se buscaban soluciones, se negociaba, se repactaban compromisos. Es una muestra más de estar viviendo tiempos donde los principios se colocan de cabeza. Y donde alguien que pasó por la máxima función, es reivindicado mostrando tal tipo de «hazañas».
Dejá tu comentario