5 de septiembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Hay una carencia de buenos definidores en el país. ¿En el fútbol?, por supuesto. Pero, en la política, también. Es extraño, y nos promueve comentario al lector, cuántas veces hay conceptos que parten como bien planteados, y terminan para el demonio. A tal punto que se vuelven en contra del mismo que lo expresa, quien tenía la pretensión de utilizarlo como argumento contra otro. De lo más fresquito, rescatamos lo que leíamos días atrás, respecto de declaraciones de quien está en el ojo de la tormenta y ante el «huracán K» (una especie de «Katrina», en lo político local).

La Contratapa de Ambito Financiero del jueves pasado titulaba: «Camaño: 'No daré los superpoderes'». Un título interesante para meterse en la nota, que efectuaba un desarrollo de ciertos acontecimientos con el mencionado legislador, para -finalmente- develar lo que era el pensamiento emitido por Camaño. Y, entonces, arranca el concepto bien: «Por qué le voy a dar superpoderes, si no son para el bien de la Nación?». De inmediato, completa y arruina lo anterior, porque afirma: ¿»Por qué se los tengo que dar si dice que soy malo, me odia, dice que soy un mafioso?». Y, pensamos, la tenía en el área chica, ya sin arquero, pero el balón salió hacia su propio arco.

Cualquier lector se pregunta ante ello: ¿si Kirchner dice que es bueno, que lo ama, que es un apóstol de la política, le daría los superpoderes? Pensar que hay tanto argumento puro, como para atacar tan avasallante modo de ejercer el poder...

Camaño pasa del supuesto interés de la Nación, a la simple cuestión personal con el Ejecutivo. Y de esto se tratan muchos de nuestros males, de los que levantan la mano a favor -cuando están en romance con el poder- o se rebelan, en el momento donde se generan divorcios partidiarios: ¿y la Nación, la representación del pueblo, dónde está?


Un remate al gol, partiendo de la primera jugada eficaz del legislador -la primera frase- podría haber sido: «no le voy a votar más superpoderes, porque ése era un modo de gobernar sumamente perjudicial. Sólo admisible en situaciones de crisis, pero ellos ahora se llenan la boca mostrando de qué manera mejoraron la situación. Y los indicadores demuestran que hay que volver a gobernar con la independencia de poderes.» Para colocar la pelota en un ángulo, gol lujoso, agregando: «¿O es que quieren terminar reeditando el unicato» de Juárez Celman, que resultó tan nefasto en nuestra historia?».


Preparar bien las estrategias, las jugadas, pero terminarlas de un modo inapropiado, cuesta también muchas desgracias a los operadores de mercado. Y, a la pregunta sobre: ¿por qué muchos operadores bien dotados pierden en la Bolsa? La respuesta es: porque piensan las cosas al derecho, pero las ejecutan al revés.

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