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En verdad, lo único que se admite es un figura que quiebre hacia abajo: siempre. Y si los precios rompen hacia arriba, allí estará la espada vengadora para cortar cabezas. Las cementeras fueron objeto de una durísima y singular sanción, tomando períodos de archivo y desde épocas donde estaban algunas en otras manos. Lo que no se puede saber es si, en caso de agarrarse de las mechas las empresas, los precios del cemento hubieran sido más bajos o más altos. Es un producto muy particular, dentro de un país con extensión muy particular. Donde las regiones se vayan mezclando, el factor, el costo del flete y la comercialización, pueden llegar a crear una figura de tener que competir con precios en las alturas, no en el valle. Sacarlo, lo sacan todas, lo tienen fijo en una cantera: llevarlo es la cuestión. Y por más que se quieran enarbolar libros de texto, hablando de que la competencia debe generar rebajas, lo mejor es primero recordar que en nuestro medio puede llegar a rodar hasta la ley de gravedad.
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