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En realidad, el párrafo anterior le cuadraba a un mercado que ya no existe y donde se podían definir con claridad las distintas etapas del año. Cada pasar de una a otra se percibía de modo notorio en la concentración de operadores, de inversores en el recinto o aledaños, en la simple estadística de volúmenes mensuales. Ya esos rasgos de diferenciación se han perdido, fundidos unos con otros, hasta encontrar zonas de vacaciones con actividad intensa en negocios y en precios. Como la que debía ser la más activa, teóricamente, sumiéndose en un valle profundo.
Marzo es toda una incógnita, a priori, porque deriva de un primer mes más que excelente -enero- y una segunda etapa donde el filtrado, y las dudas, trajeron a las semanas de febrero navegando debajo de la línea de flotación del índice. Que pudo recortarse lo que amenazaba resultar una baja superior, es lo que quedó en el lado del « haber», si bien la pérdida, sea cual fuere, no representa vitamina para las carteras. De todos modos, en la conjunción bimestral se extrae un saldo halagüeño y el que deberá recibir otro golpe alentador en marzo, o proseguir con la tónica que se diluye.
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