Caray... que está profundo el piso firme. Y sobre la pérdida de la semana anterior, casi 6,5%, el lunes hubo que digerir 4,5% más en una sola rueda. Y tener que ver al índice local caminando por la cornisa de los 1.500 puntos, una trinchera a la que casi era impensable que tuviera que defenderse. Y afuera las cosas están por el estilo, correspondiendo -como siempre- a los mercados de riesgo estar mostrando, con toda crudeza, la enorme inquietud mundial que persiste y se hace densa. Y, dentro de los mercados, también responde a la lógica de los movimientos de capitales temerosos que los considerados de riesgo mayor -como los de nuestra zona- deban sufrir más la quita de apoyos.
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De paso, también se vuelve a comprobar que hacer ostentaciones de reservas, de ratios de crecimientos, de un supuesto sólido pasar, no pone a salvo de los ataques que abordan, sin hacer mucho caso de países selectos. Hace unos años pasó cuando se desató el tequila, nos acordamos de funcionarios y políticos tratando de despegarse de máximo, diciendo a viva voz que no éramos como ellos -sino, mucho mejores-, y el golpe nos hizo temblar hasta la médula, muchos argentinos suponen, muchos gobernantes también, que hacer alguna buena letra durante un tiempito ya nos redime de la larga campaña de enormes « macanas» cometidas. Y cada gobierno que asume hace como que con sus personajes recién empieza la historia. Lo de atrás no importa, ahora somos nosotros. En este caso ocurre que los que conducen en el presente ya tienen su propio «archivo» de acciones polémicas (el «canje» es un símbolo).
Tener que empezar a remar para volver solamente al punto de partida, al final de 2005, después de haber estado gozando de una revaluación de 25% en el índice, es sumamente duro. Pero, nos afirmamos en esperar que llegue el verdadero «fondo del pozo» y, a partir de eso, poder saber que lo único que queda para salir es ir hacia arriba. La línea de corte será siempre una ley inmutable, en un punto habrán de confluir oferta y demanda y los activos comienzan a ser llevados a las arcas. Cuanto antes se llegue a eso, no es que se ganará dinero, pero sí se ganará tiempo. Y muchas veces en los mercados el tiempo es realmente oro, mientras que las largas agonías de tendencias bajistas son las que terminan por mellar los ánimos más profundamente. De todos modos, ya se puede ver que esto trasciende el concepto de una «corrección» simple en los mercados. Y tampoco es posible mensurar hasta dónde llegará la cola de este cometa, que ha impactado en el centro de los mercados financieros y bursátiles. Se ha visto que son aguas muy peligrosas, capaces de tragarse al más pintado. Lo mejor es andarse con cuidado, como decía Pirulo...
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