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15 de enero 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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Está todo tan inestable en las agujas de actividad, como en las zonas donde los mercados pierden la brújula y se desorientan. Y para correr detrás de donde los lleve el viento de cada jornada. No puede decirse que ello es «contra natura», responde a la denominación bursátil de ser el accionario una especie donde cotiza el «riesgo puro». Sin ataduras, sin paridades, a la máxima exposición permanente y respondiendo nada más que a las fuerzas salvajes, naturales de la oferta y la demanda. Siempre será así y los que pretendan algún tipo de garantías, estarán soñando con otra cosa, no con una Bolsa.

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Pero, en momentos turbulentos de indicadores primarios, la cuestión se complica mucho más si también se hacen volátiles los argumentos que -se supone- deben estar al margen de lo que sí es voluble. Y para dar un caso preciso, palpable, sin envoltorios ni generalidades, citamos a la esencial plaza de Tenaris. Tan vinieron sus movimientos a lo largo de 2006, los mismos siempre estuvieron conectados a lo que sucediera con los precios del petróleo. Tema discutible, al utilizarse con tanta presteza las cotizaciones del barril en el día por día, con respuesta en la acción, de todos modos se siguió moviendo en función de tal estímulo positivo, o negativo.

Existía un patrón, una relación causaefecto a la que la mayoría se sujetaba y aceptaba. Pues bien, desde inicios de año el petróleo se vino cayendo, como un piano desde el octavo piso. En cambio Tenaris volvió a resultar el gran factor de recuperación del índice Merval. Y no con pequeñeces, subas de 5% en una rueda. Algo más de 4% en la última. Un cambio de frente, de argumentación, en ancas de esas versiones sobre «venta de la empresa» a varios supuestos candidatos de diversos orígenes, incluidos los rusos. Parecía la negociación de algún futbolista, antes que de una sociedad industrial.  


De inmediato aparecieron desmentidas (aunque la primera faena, la de 5%, estaba realizada). Lo que no quedó para nada en claro -y haría bien la CNV en reunir elementos- es de dónde vinieron los rumores que tomaron centímetros largos en todos los medios. Una incidencia fundamental, para el más vital de los papeles cotizantes, justamente cuando su tendencia (con la mecánica habitual) debía haber resultado como un lastre y no un motor de los índices.

Si la especie llegara a confirmarse, entonces caería en la figura del «insider trading» (por las filtraciones y efectos ya vistos). Si todo queda como parece, diluido, se trató de una versión antojadiza, echada a rodar y con claro objetivo de impactar. Ante lo cual, la figura ya podría responder al «manipuleo» de información, en procura del «agio» y su beneficio. No es tema menor: podría indicar qué expuesto está el inversor a cualquier jugada que se ensaye y a sabiendas de que no se investigue. Nos parece.

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