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25 de octubre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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Es curioso el complejo mecánico de defensa que tienen los mercados bursátiles. Provenientes, claro, de la mancomunión de operadores cuando esa especial «raza» inversora advierte que hay peligros graves. Y la semana, que había amanecido con pronóstico reservado, después de un lunes muy desvaído y siempre acosado por más opiniones advirtiendo sobre las secuelas del desastre inmobiliario, sacó a flote la rueda del martes. La indudable subordinación de los demás recintos a lo que se produzca en Wall Street pudo copiar del Dow un saldo alcista. Y esto, como producto de una llegada de balances en aquel escenario que permitieron encarar un repunte de mercado. Los balances, se sabe, resultan de los escasos condimentos propios, genuinos, dentro de la tendencia bursátil. En lo demás, la Bolsa no puede crear causas, sino solamente mostrar los efectos, reflejar sobre la base de lo que llega del contexto. Tanto económico, como político.

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Así, el arribo de balances -aunque resulten buenos-es muy difícil que consiga servir de fuerza de neutralización si existen preocupaciones serias en lo otro, en lo que resulta lo medular de la tendencia. Pues está a la vista que el escenario no ha variado como para poder decir que las cosas se han calmado, cicatrizado.
Sumado a lo del petróleo, a lo del oro, a Greenspan, a la enorme inquietud sobre lo que pueda sobrevenir, resulta una masa sumamente densa que está pendiendo sobre la economía, lo financiero, obviamente: lo bursátil.

Pero en tren de buscarle algunas noticias «buenas» a tanta mala onda que se desató sobre estos meses, se utilizó esa variable de porte inferior a todo lo otro -los balances de algunas sociedadesy la comunidad operativa se alineó con esa arista, que lució como favorable. No se podía saber si era duradero, o solamente sacar adelante un par de ruedas, pero sirvió en la coyuntura. Los demás también pudieron servirse del repunte, ver que saliera el sol cuando todavía está el frente de tormenta. Notable.

... Y está ahora enlistado el diario «Clarín» dentro de las especies cotizantes. No resulta novedad bursátil, si se lo considera como rubro « editoriales». Hubo varias a lo largo del historial; algunas quedan todavía -como A. Estrada-, pero sí es una llegada de un nombre poderoso, en lo referido a medios de comunicación.

Y existe al respecto una «perla», que no queremos pasar por alto. Porque, justamente, es el único medio que prácticamente levantó su sección bursátil (desde hace unos años) y solamente otorga al lector una muy breve síntesis del movimiento en Bolsa. Parece que a «Clarín» se le dio por considerar que lo bursátil no interesa, quitándole el espacio tradicional. Y quiso el destino que ahora venga a comprobar la utilidad del sistema, en el momento de buscar fondos. (Bien podría la Bolsa de Comercio hacérselo notar.)

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