ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

28 de noviembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
La semana anterior había culminado con cierta dulzura de índices, para reaparecer feroz en los recintos bursátiles y recrear -de paso-la idea de los eslabones inconexos, que se van dispersando sin poder armar una mínima cadena de regeneración de los ánimos: que de ello se trata, de poder inocular a los operadores, contra la permanente sensación de que -se haga lo que se hagatodo se sigue yendo al diablo, sin más remedio que el tiempo. No poder establecer a cuánta profundidad se puede encontrar un piso firme, de verdad, es el gran problema que subsiste para el mundo de las finanzas. Las cifras van cambiando en su cantidad de ceros -para darle una magnitud posible al desastre creado-y las permanentes actitudes y dichos ambiguos, de los principales referentes y personajes, delatan que se está en medio de las tinieblas.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Veíamos en la columna anterior que hasta el mismo Alan Greenspan ya dice cosas como para ocupar el centro de la escena, pero de escasa utilidad práctica para los que tienen que tomar decisiones sobre el mercado, en el día tras día. Y si el viernes, en una minirrueda de Wall Street se había retocado al índice, con un sorpresivo avance de 1,45, la vuelta a la actividad intensa se comió la mejora entera, frente a un período donde irán apareciendo ratios e indicadores de la economía del Norte, a los que se espera con un suspiro en la boca.

El lunes fue un día donde la pasada de garlopa (la tradicional herramienta del carpintero, rebanando lonjas de madera de modo crudo y efectivo) tomó a todos y a cada uno, incluida una Bolsa de China que ya no se muestra tan decidida y triunfalista como antes. El Bovespa decayendo un fuerte 3% largo, con el Merval sólo cercano a 1% de desmejora, pero con dos malas señales: terminó con el cierre en el mínimo del día, debajo de los
2.200 puntos nítidamente, y subiendo el volumen a la zona de los
$ 142 millones de efectivo. Aleación desaconsejable, como para avizorar lo que tendría que seguir. Pero, como los eslabones van saltando hacia cualquier lado, nada tampoco tendrá que extrañar si lo que debería preverse como un mal sendero semanal cambia de signo, súbitamente. Insistimos en que puede resultar esto más nocivo que el poder tener una idea más concreta acerca de la dirección que se lleva. Cadenas virtuosas, o cadenas adversas, son mejores que un montón de eslabones sueltos y que forman un frente anárquico de rumbo. Lo que queda, tras tanta dialéctica y arranques más frenazos, es que el índice que más nos interesa -Merval-se volvió a situar en la zona «indigente» del mundo: después del lunes, fluctuando entre solamente cuatro a cinco por ciento por encima de finales de 2006. Viendo de más cerca la opción de perder ya en términos « nominales» (que en lo real, lo ha perdido hace tiempo). Así, un mercado espanta.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias