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11 de diciembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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Ayer se debió dejar por el camino casi toda una rueda. Con las fiestas navideñas cayendo en dos días hábiles, se irán -prácticamente-otras dos ( aunque el 24, como otras veces, se haga un simulacro de corto trayecto).

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El año culminará en lunes, así que para la Bolsa el último día hábil resultará el 28. Si se separa la paja del trigo, o los feriados de las fechas fértiles para los negocios, estamos a un pequeño racimo de ruedas; para que todo esto se termine. Y no parece ser casualidad, sino una última ironía que nos dispense 2007: el hecho de clausurar el ejercicio en «El Día de los Inocentes».

Por más que se ponga fuerza, lucha y corazón, que en los días que restan se consigan algunos buenos saldos del índice; 2007 está jugado para lo bursátil. Y la conclusión vino por adelantado, se trató de un año ciertamente pesado de sobrellevar para las carteras de acciones. Ni aún estando en un escenario local donde las alternativas, los «bienes sustitutos», se fueron opacando una a una, solas, el segmento de riesgo puro pudo hallar su momento superlativo. A sabiendas de que los plazos fijos resultaron sumando interés nominal, pero dejando pérdidas en términos reales (si se trabaja con una visión distinta a la de Moreno y sus estratagemas, para darle la «inflación K» deseada). A sabiendas también de que a los «bonos» los torpedearon con tales artimañas, que las divisas estaban bajo riguroso tratamiento controlado. Que las propiedades fueron sintiendo los achaques de la madurez de sus valores, se gestó un sendero espontáneo: para que el poco capital flotante, pudiera recalar en las acciones.

Y podemos volver a notar que en los últimos meses la corriente de negocios se acentuó mucho, es una realidad estadística. Pero, provino mucho más del exterior que de la capacidad doméstica (cuando Wall Street entró en un feriado, se comprobó la escasa base propia).   


Por encima de determinar el «mix» de órdenes, por origen de las mismas, queda planteada una incógnita superior y todavía difícil para desentrañar. El porqué, si se había formado el sendero hacia las acciones y la competencia se apagaba sola: la oferta siguió siendo tan persistente en entregar posiciones. En tal caso, desafiando las leyes naturales y cuando en un mercado se advierte que vendrá demanda, generalmente los vendedores se van restringiendo en sus entregas, para dejar que la compra impacte en precios. Aquí no lo hemos visto aparecer, todavía. Si se precisa una prueba que sea objetiva para demostrarlo, pues está la evolución del Merval por delante: y que proviene de un noviembre, bajando más de 6%. Con el ejercicio teniéndonos siempre a la cola del convoy. Año pasado, año difícil, año hostil. Falta poco: para no verte más.

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