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14 de mayo 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

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Pronósticos... y más pronósticos. La «industria» del pronóstico, sintetizada en ciertos personajes a los que se ha bautizado como «gurúes», continúa de modo febril llenando páginas de los medios. Y ahora mucho más expandidos que antes, porque invaden las mentes a través de las pantallas y de Internet. Siempre sorbiendo de los mercados y sacando partido de gente que es mucho más ansiosa, e inquieta, que décadas atrás -en todo el mundo se nota-, los que abordan a las «profecías» de manera profesional, ven su terreno abonado, aunque se equivoquen como cualquier hijo de vecino. La razón es simple, la velocidad que desarrollan los cambios en el mundo actual permite que un pronóstico equivocado se pueda sepultar prontamente, ante la aparición de nuevas proyecciones. Que rápidamente ocupan su lugar en la mente del receptor y dejando borroneadas las líneas de la equivocación.

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Esto, sin contar con los que hacen del juego «a dos puntas» una herramienta casi infalible, como para no quedar nunca mal parados del todo. Casi nada. Lo comentamos hace días, acerca de expresiones de -nada menos-Warren Buffett, posiblemente el personaje más relevante cuando abre la boca y en virtud de los miles de millones de fortuna que carga en su mochila.

Hace muchos años que esta columna utiliza la denominación de «Curro's Brothers», para rotular a la raza de estos «gurúes» que están a la vera del mercado, viven de él, muchas veces lo hacen tan complicado como para que la gente piense que invertir es tan difícil. Y que extraen lo suyo, aumentando nombradía -y con ello, ingresos-sin importarles mucho si han salvado, o hundido, a los fieles con sus pronósticos.

Lo nuestro, claro, solamente provino de ciertos años de comprobarlo y en distintas etapas de los ciclos. Pero, de modo más bien aficionado, sin llevar una puntual nómina de aciertos y errores, o de nombres propios. Lo que nos llevó -también hace tiempo-a la conclusión de: es mejor, si se quiere hacer algo, moverse a la inversa de lo que van apuntando. Porque agregamos otro elemento, el del interés en juego: y -por lógica-cuando los «gurúes» quieren operar, o dar el dato veraz a su clientela íntima, después difunden en público lo contrario para que el juego salga redondo. Y ha dado resultado la teoría de seguir «el opuesto». Pero, afuera han seguido de modo más pulido todo esto y es así que han llegado notas, donde se dice que los pronosticadores no sólo tienen un pésimo «track récord», sino que su performance es tanto peor, cuanto más famoso es el «gurú»...

Buffett juega a dos puntas, está cubierto, aunque lo suyo resulta inútil para seguirlo. Greenspan ha dado la nota hace unos días: como variando lo rotundo de unas semanas atrás. Y corre más riesgo, porque va a fondo cuando opina. Al final: maneje su dinero como mejor le parezca. Para qué perderlo por boca de otros.

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