ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

19 de mayo 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
Con las turbulencias y desvíos en que se sume el ambiente donde deben moverse los mercados, preferimos elegir por mejor condición para seleccionar títulos de cualquier especie la que se refiere a: la calidad del emisor.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Entendiendo por calidad, no la envergadura económica de quienes están detrás de los papeles, sino la conducta, el acopio de prestigio bien ganado que se haya acumulado a través del tiempo de una política seria. Será este el único reaseguro que puede poseer un inversor que ha visto tantos muñecos gigantes venirse abajo del modo más escandaloso, en un nuevo siglo que comenzó con las peores de las perspectivas para poder confiar en marquesinas o densas publicidades.

Ni la plana mayor de la banca de los Estados Unidos salió bien del incendio último -todo lo contrario- y muchas entidades de Europa han tenido que ser socorridas (y amonestadas). A partir de ciertas evidencias y testimonios de ese tipo: todo puede ser sospechado. Y con toda razón, no por capricho o escepticismo.

Si miramos hacia adentro, nos encontramos con esa ristra de «bonos» públicos -de antes y después del canje- que han destruido por completo el prestigio y la confiabilidad del emisor. Sin embargo, todavía aparecen considerandos pretendiendo tentar a incautos, con el argumento de la «alta renta» que tienen inserta.

El gobierno que toca en turno ha demostrado largamente que puede retorcer cualquier condición natural de los títulos. O tomar un camino antojadizo en el momento más inesperado. No importa en absoluto lo baja que esté su cotización, o la renta prometida, son papeles cuyo emisor merece estar descalificado desde hace tiempo. Por no haberlo entendido así, desde que se produjo el «canje» hay tantos que hoy están penando de lo lindo, con semejantes tonos de deuda pública.  

Y entre las acciones, vale estar analizando antes que nada qué directivos componen los grupos de control. La línea que han seguido, especialmente en los malos momentos, el trato dado a la franja del «minoritario», si poseen una política clara respecto de dividendos y la sostienen como casi inalterable. De qué modo han llevado adelante « suscripciones» y cómo defienden las relaciones virtuosas del papel cotizante respecto de las que lleva la sociedad. Si hubo recambio de manos en el control, observar si se producen cambios que son estimulantes o esto no genera positivos marcos para esperar la evolución de la acción.

Acumular la mayor cantidad de considerandos posibles en lo que hace al respaldo que provee la conducción societaria ha subido de escala en un virtual ranking de las mejores virtudes a analizar. Todo lleva a considerar que se vive una época de peligros mayores; hay mucho zorro tratando de cazar conejos.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias