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20 de mayo 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

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Nada tan subjetivo en Bolsa, quizás, que poder manejar los conceptos de lo «caro» y lo « barato». Y siempre es de admirar cómo es que la línea de corte entre los que consideran una cosa y la otra resulta tan dinámica y es ininterrumpible. En síntesis: ¿cómo llega alguien a pensar que una acción es barata, tomándola de otro que la deja porque supone que ya es cara? Los dos partieron de los mismos datos objetivos, como los números de un balance, los índices que marcan al mercado, giran en torno de un mismo precio de cotización anterior...

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Y en este momento, seguramente que habrá muy opuestas opiniones entre inversores, analistas, administradores de carteras, agentes, jóvenes, veteranos o todos aquellos que se decidieran a polemizar sobre el tema. Viene a cuento esto, no por acciones individuales, sino por el nivel general que presenta nuestro mercado. Hemos indagado a ciertos personajes -de los que tenemos como más equilibrados, para dar opinióny caímos en la confusión de apreciaciones muy diversas, como tan disímiles en cuanto a apuntalarlas. Sabe el lector, lo expusimos varias veces en estos meses, que para nosotros -que somos apenas uno en la multitud-, comparando el proceso actual con otras zonas de la historia bursátil que nos tocó observar, el Merval aguantó demasiado bien los tremendos empellones que vino recibiendo. Primero desde afuera, sumándose después lo que se fue enturbiando en nuestro medio. Aguantó más que bien en volumen; salvo pasajes puntuales, la liquidez nunca estuvo en riesgo y las plazas no se « cerraron» por falta de interesados. Una premisa fundamental de sostener: no hay peor cosa para una persona que encontrarse sin poder salir cuando lo desea. Y respecto de los precios, probablemente porque ya 2007 nos tenía medio acostados y sin poder levantar cabeza, no existen males mayores. De aquellos males, de los que vimos unos cuantos, de ruedas donde -directamenteno se abría por falta de contrapartida. O había que abrir haciendo «plaza», dejando precios libres y que caían en seco, hasta mucho más de lo que declina el Merval en estos cinco meses: apenas en un día.

Vemos a nuestro ambiente con lógica frustración, con cierto desaliento por no encontrar la salida de la monotonía. Es probable que unos cuantos hayan desertado. Y también es posible que una parte de ellos haya vuelto, después de ver la falta de alternativas que hay en el escenario de otras colocaciones. Y el adherente a las acciones, hasta se haya «consolado» un poco (triste consuelo) con ver cómo les ha ido a los fieles de los «bonos». Se transita una ruta corta, de ida y vuelta -ya parece un subte-, pero si nos cree el lector joven: ante parecidas situaciones, antes se hubiera visto el verdadero miedo bursátil.

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