Tres millones de dólares es todo lo que pudo reunir nuestro segmento accionario el lunes, cuando Nueva York quedó fuera del circuito. He ahí una realidad. No se presta a manipuleos, ni a interpretaciones diversas: la verdad de los números de volumen negociado, $ 8,6 millones efectivos, solamente alimenta una conclusión. Sin las muletas internacionales, se trata el de Buenos Aires de un mercado totalmente disecado. En la rueda del lunes se trabajó con «54» papeles anotando alguna operación y los escasos tres millones de dólares -que en realidad, fueron menos- se distribuyeron en más de «50» títulos operando.
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(Y ni pregunte cómo estuvo el día en el recinto, porque a un par de operadores socios que se quedaron dormidos, recién los despertaron para la apertura del martes...) Recordemos la vieja máxima y definición certera: «Bolsa es hacer mercado». ¿Se puede hacer mercado, con semejante escasez de las contrapartes? Por lo tanto, no hay más mercado para lo que es circuito local bursátil.
Ciertamente que esa sensación de vacío se siente y recorre todos los rincones del sistema, incluidos los que -como en esta columna- se dedican a tener que seguir comentando, tratando de que sea vea vivo, a un mercado que luce como muerto.
Cuando el circuito se restablece, apareciendo esas operaciones que actúan de bálsamo para las heridas, todos tienden a tratar de olvidar el sopapo que nos da una fecha, donde nos encontramos a solas con la pobreza. Esto es lo que delata un escenario mucho más amplio, que el simple ambiente de una Bolsa y sus adyacencias. Es una postal del grado de postración a que hemos arribado en el país, donde una Bolsa inexistente es también la imagen de crédito agotado, de ánimos por el piso, de finanzas contraídas y de muchos dislates cometidos, que vienen a pasar su factura.
La rueda del lunes resucitó semblanza de situación, que debe resultar parecida a la de un anterior feriado en el exterior, seguramente que parte de estos dichos ya han sido leídos en esta columna. Y lo peor es que en cada nueva puesta a prueba, la extrema indigencia de la Bolsa de Buenos Aires requiere calificativos todavía más drásticos. Y llegando a este punto, todavía nos parece increíble que toda una rueda, con «54» títulos operando, se haya alimentado de apenas $ 8,6 millones de pesos, que no llegan ni a los 3 millones de dólares.
En tanto, en el poder político, solamente se dispensan autoalabanzas por la gestión y la ausencia presidencial, a los actos de la entidad, acaso signifique que en el gobierno suponen que lo bursátil es apenas un mundo aparte y que las cuentas y medidas públicas están soberbias, con un mercado que se extingue. Son tan arrogantes que hasta se lo creen.
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