El Gobierno cerró una semana partida en dos. Mientras la economía volvió a ofrecer algunos datos que alimentan el optimismo oficial —inflación en baja, mejora de la deuda soberana y riesgo país en mínimos de ocho años—, la política volvió a mostrar las limitaciones de una administración que no logra dejar atrás sus propios escándalos. El caso Manuel Adorni, que parecía perder intensidad, regresó al centro de la escena y volvió a exponer una dificultad recurrente de La Libertad Avanza en esa materia.
Paralelas libertarias: el Mundial no tapó a Adorni y la economía da señales (que el Gobierno exagera)
El oficialismo volvió a quedar atrapado por el caso Adorni justo cuando la inflación y los mercados le ofrecían algo de alivio. Mientras tanto, las calificadoras celebran avances, pero también advierten sobre los límites de un relato económico que suele correr más rápido que la realidad.
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Javier Milei abraza a Manuel Adorni, en una foto que difundió apenas se conoció el escándalo.
El cuento de nunca acabar para el Gobierno. Manuel Adorni presentó su declaración jurada en sincronía con el inicio del Mundial, como se esperaba (y como había anticipado este medio). La idea de que la cita futbolera desplazara la atención fracasó. El affaire Adorni, que comenzaba a apagarse, volvió a recibir todos los flashes. Pero no porque el trámite administrativo capturara la opinión pública, sino por un doble movimiento que generó reacciones negativas, incluso dentro de la propia tropa, tanto la real como la digital.
El primero fue la decisión, válida desde lo legal pero discutible desde lo ético, de adherir —al igual que su esposa, Bettina Angeletti— al régimen simplificado de Ganancias habilitado por la ley de Inocencia Fiscal. La normativa permite declarar ingresos y activos no exteriorizados previamente sin que resulten aplicables sanciones penales ni antecedentes impositivos.
El segundo fue la insólita explicación posterior, que generó más dudas que certezas. El jefe de Gabinete sostuvo que había ahorrado “en negro” y que había encontrado un viejo pen drive con medio millón de dólares, producto de operaciones con criptomonedas. Demasiada fortuna para un hombre que previamente había recibido la gracia de un préstamo de u$s200.000 por parte de dos jubiladas a las que no conocía.
“Esto es más que un error, esto es una omisión ética. Y nuestro Gobierno tiene la moral como política de Estado”, dijo, por caso, Patricia Bullrich. La ministra sigue desmarcándose, desconcierta con mensajes autónomos que dejan latente una eventual salida del oficialismo, aunque continúa formando parte de la mesa política, que esta semana volvió a reunirse. La exministra aporte una presión extra a una fuerza que necesita contener a todo el espectro de centro derecha de cara al 2027.
Un dato a resaltar es que ni los beneficios de la Inocencia Fiscal ni las rectificaciones constituyen un alivio para la situación judicial, ya que la investigación por el presunto enriquecimiento ilícito transita por otros carriles. En diálogo con este medio, Guillermo Poch, tributarista y contador público, explicó que lo tributario no tiene vinculación con el expediente judicial. “Él estaría en condiciones tributarias de rectificar lo que quiera, está amparado por la Inocencia Fiscal; pero los beneficios tributarios no frenan lo judicial”, señaló.
De todos modos, aunque algunos sectores del oficialismo busquen trasladar la discusión al plano estrictamente legal, el vocero parece haber sufrido un deterioro difícil de revertir en términos de opinión pública. Y su derrotero, que impacta de lleno en algunas de las principales banderas simbólicas de LLA —como la pelea contra la corrupción y los privilegios de la casta—, termina arrastrando a todo el Gobierno.
Un estudio de conversación digital elaborado por Reputación Digital, que analizó las menciones realizadas entre el 3 y el 6 de junio, en la antesala de la presentación de la declaración jurada rectificativa, detectó que el 82,1% de las menciones clasificadas fueron negativas y apenas el 6,8% positivas. El informe también observó una porción significativa de publicaciones que involucraban a Javier Milei, evidenciando un potencial traslado del costo político hacia el Presidente. Las consultoras Adhoc y Enter Comunicación llegaron a conclusiones similares.
Como un acto reflejo, se acumulan en el Congreso pedidos de interpelación y mociones de censura para removerlo, al tiempo que Victoria Villarruel activó los resortes institucionales para que Adorni se presente este mes en el Senado a brindar el informe de gestión. La Casa Rosada, en cambio, apuesta a postergar la visita hasta julio.
“No hay nadie que no diga que fue un papelón. No hay un solo argumento que explique nada, no se entiende ni para qué salió a hablar”, reconocían en la Casa Rosada tras la entrevista en LN+. “No da para más”, agregaban.
¿Será la cercanía del partido de la Selección en Estados Unidos la ocasión para un refresh del Gabinete? ¿Incluso uno que pueda exceder a la Jefatura de Gabinete?
Esa posibilidad no solo comenzó a circular en despachos oficiales, sino que volvió a poner en alerta a las tribus libertarias, enfrentadas aunque momentáneamente silenciosas. El eventual movimiento de piezas no sería neutro. Como sucede con cada modificación en la estructura de poder del oficialismo, reabre la disputa entre los distintos sectores.
La filtración de audios aceleró, por ejemplo, los deseos de Karina Milei de que tanto Casa Militar, responsable de la seguridad presidencial y que ya está bajo su paragua, como la Secretaría de Inteligencia, área que continúa bajo la órbita de Santiago Caputo, confluyan bajo su jefatura. Por eso, en la SIDE buscan exhibir gestión y resultados.
Otra cartera asociada al universo del asesor es Salud. Allí, Mario Lugones recibe cuestionamientos internos y también externos, especialmente desde el propio sector en el que desarrolló buena parte de su carrera como médico y empresario. Algunos de sus antiguos colegas consideran que desaprovechó la oportunidad de resolver problemas que todos señalaban cuando estaba del otro lado del mostrador. La industria farmacéutica, por caso, sigue de cerca la posible desregulación de la venta de medicamentos: una iniciativa que podría abrir nuevos negocios, aunque también generar conflictos en una actividad particularmente sensible.
Economía: entre los mercados y la realidad
Los problemas políticos que volvieron a quedar expuestos con el caso Adorni se desarrollan en una dimensión distinta a la económico-financiera, donde el Gobierno cerró una semana con varios indicadores favorables.
El más importante fue el IPC, que ratificó el sendero de desaceleración inflacionaria y volvió a darle capital político a la Casa Rosada en uno de los temas que prometió resolver. También hubo un festival bursátil luego de que otra calificadora, Standard & Poor’s, mejorara la nota de la deuda argentina, un hecho que llevó al riesgo país a mínimos de los últimos ocho años.
No obstante, el Gobierno insiste en pintar un panorama mejor del real. La situación quedó en evidencia durante una charla privada organizada por Fitch, que desembarcó en Buenos Aires con sus especialistas para la región. El encuentro se desarrolló en un hotel de Puerto Madero, ante agentes de bolsa, representantes de bancos y un puñado de medios, entre ellos Ámbito.
Allí también participó el viceministro de Economía, José Luis Daza, quien empieza a asumir un rol más activo como vocero económico, acaso porque exhibe mayor solidez técnica y un tono más ameno que el de su jefe, Luis Caputo.
Daza expuso algunos de los principales argumentos oficiales: la baja de la inflación, la compra de dólares por parte del Banco Central y el descenso de las tasas de interés. De su presentación sobresalieron dos conceptos. El primero, un marcado optimismo respecto de la mejora futura del consumo y el empleo, bajo la premisa de que la recuperación de los indicadores financieros terminará trasladándose a la economía real. El segundo, vinculado al frente cambiario: “No apuesten a una devaluación para salvar el negocio, si el negocio depende del tipo de cambio”. Y agregó: “No porque lo queramos nosotros, sino por la oferta de dólares”.
Sin embargo, Daza cayó en el error de aferrarse a algunos relatos que Milei y Caputo repiten a diario, aunque se apoyen en información parcial o en medias verdades. Por ejemplo, insistió con una supuesta caída fenomenal de la pobreza, basada en artificios metodológicos. También exhibió un abrupto desendeudamiento que surge de partir de la devaluación inicial, descontar los depósitos del Tesoro en el Banco Central y excluir la deuda intra sector público. “Además la mide como porcentaje del PBI, que hoy luce inflado por el atraso cambiario. Eso también reduce artificialmente la proporción de deuda”, comentaba en voz baja un especialista presente en la sala.
Luego llegó el turno del staff de Fitch, que matizó varios de los datos oficiales. Aunque Daza había resaltado la confianza en el Gobierno, Todd Martínez, responsable de la calificación soberana para la Argentina, mostró en una de sus filminas el índice de confianza de la Universidad Torcuato Di Tella, que mantiene una tendencia descendente.
También puso reparos sobre la solidez del superávit fiscal. Según explicaron durante la exposición, la cuenta tiende a neutralizarse cuando se incorporan los resultados de las provincias. “Les trasladaron responsabilidades, pero no los recursos. Por ejemplo, en mantenimiento de rutas o en algunos componentes salariales de los salarios docentes”, señalaron.
En esa misma línea, Martínez advirtió que la compra de dólares no garantiza por sí sola una posición robusta de reservas, dado que el país deberá enfrentar en los próximos meses un desafiante calendario de vencimientos.
De hecho, Fitch dejó en claro que difícilmente vuelva a mejorar la calificación soberana hasta tanto se acumulen cerca de u$s62.000 millones de reservas, se eliminen las restricciones cambiarias que aún afectan a las empresas y transcurran “varios turnos electorales” que consoliden la estabilidad del rumbo económico.
En paralelo, algunos indicadores muestran que la economía real todavía no termina de reaccionar. Según los últimos datos sin estacionalidad del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), se perdieron más de diez mil puestos de trabajo registrados en marzo. Además, la industria manufacturera cayó 2,8% interanual y acumuló así su noveno retroceso en los últimos diez meses, de acuerdo con el INDEC.
Son señales todavía insuficientes para modificar el humor social, pero suficientes para recordar que el desafío del Gobierno ya no pasa únicamente por estabilizar la macroeconomía. También deberá demostrar que la mejora de los mercados puede traducirse en una recuperación perceptible para la vida cotidiana. Y que los errores políticos no terminan neutralizando los avances que exhibe en el frente económico.






