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17 de noviembre 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

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Las AFJP acumulaban porcentuales de capital de muchas de las sociedades cotizantes, pero no ejercían el «poder político» de las acciones. Esto es, no podían aspirar a cargos en los directorios, ni votaban en las asambleas. La razón que se situaba en las condiciones del inversor institucional, era que las tenencias se consideraban como en cabeza de inversores individuales -los aportantes- y no como si cada entidad pudiera actuar tal si constituyera un inversor único, un todo. Con el traspaso casi seguro de esos activos al cofre de la ANSeS, ya se vino hablando de fundar una especie de engendro oficial. Lo que sería -tal lo comentado en los medios- un « megafondo», con capacidad para mover esos títulos. Y, en definitiva, si es que se concreta, hacer lo mismo que se criticaba a los fondos privados: «los aportes previsionales jugando en los mercados...».

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Es posible que exista preocupación en diversas firmas, en especial donde el caudal porcentual sobre el capital que tendrá el organismo estatal, constituye una porción de cierta relevancia. Habrá que aguardar y ver qué destino se mencionará -al salir la ley- para esa carrada de papeles que quedarán en manos de la ANSeS. Nada hay seguro con funcionarios que cambian las reglas de juego -y objetivos-con total facilidad.  



  • Nada puede descartarse, de allí la preocupación. Tanto pueden invadir la plaza inundando de ventas, con tal de hacerse de efectivo, como querer corregir condiciones primarias y amenazar con sentarles un director, o más, a las compañías que estén más expuestas.

  • El único «antídoto» ante una posibilidad como ésa, resultaría articular el proceso de: «la suscripción». Y si es «con primas», mucho mejor. Manera de poder diluir, dentro del capital nuevo, los porcentuales originales. A menos que se quiera utilizar dinero fresco, suscribiendo el propio organismo oficial, resultaría el recurso más eficaz para que la amenaza se vaya desvaneciendo. Y si aun así, aunque fuera por capricho, lo oficial estuviera dispuesto a participar -con las normas que lo autoricen-al menos a las compañías les ingresaría capital nuevo, fresco, mediante la suscripción concretada.

    Ya se tuvieron muestras de cómo pueden llegar a actuar entidades del Estado con activos bursátiles, en ocasión del Banade y la Caja de Ahorro, en la década del 70, generando un verdadero desastre y teniendo -de última-que casi regalar paquetes accionarios, que estaban en poder de las entidades. Nada puede descartarse, lo único sabido es que ingresará al juego un participante al que le traspasarán fuertes tenencias accionarias. Y después...

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