15 de abril 2010 - 01:07

Cupones Bursátiles

Volviendo sobre qué habrá de suceder después del canje, sacamos de nuestro archivo una nota aparecida en el diario «Perfil» -del 21 de marzo- donde se daba una acabada descripción de la «mesa de dinero» que se armaba en la ANSES. Todavía resonando discursos oficiales, en tiempo donde se procedía a confiscar fondos de las AFJP y acusándolos especialmente de «especuladores con dinero de los jubilados». O afirmando que tales dineros no debían ser destinados a participar en las fuerzas del mercado bursátil, sin ningún tipo de reparos se mostraba un centro de operaciones con la última palabra en instrumentos y tecnología.
Y donde se habían reclutado, tal la nota, siete operadores que eran ex AFJP. Un «seleccionado» de aquellas mismas mesas que eran objeto de escarnio.
Con infografía incluida, esa «sala de operaciones» para operar desde la misma entidad mostraba consolas, grabadoras de voz, vidrios tornasolados, más dos pantallas conectadas directamente a Bloomberg y Reuters. Pero nuestra vuelta a tal nota sobre la que ya hicimos comentarios en su momento es para refrescar la serie de «objetivos» que se detallaban como razón para su funcionamiento inicial.
Trazando un paralelo con el Banco Central, como controlante del mercado de cambios, la «sala de operaciones» de la ANSES enarbolaba su «poda de fuego» administrando la cartera de activos públicos y privados. En una palabra: queriendo asumir el ser árbitro y parte -de modo permanente- de operaciones en el mercado de oferta y demanda.
Como primera misión -tal allí se comenta- está el tal «poder de fuego, para dar volumen al mercado en caso de necesidad» (proveer de liquidez se entiende, ya sea de papel o de dinero). La segunda misión resultará la de «sostener el valor de los bonos» (por lo cual, toda cotización que se proclame estará teñida de precio artificial, inducido expresamente. Arriba, o abajo).
Y la tercera misión -que es lo que más debe tenerse presente al culminar el canje- pasaría por «desarmar posiciones en bonos, una vez aprobado el canje». Y por allí también aparece una meta, bien un deseo, de «alcanzar rentabilidad que acompañe la movilidad jubilatoria» (¿de qué modo esto?, pues del mismo de que se acusaba a las AFJP, participando en el mercado de riesgo).
Cada uno puede sacar sus conclusiones, pero bien harían todos en sacarlas. Por las dudas...

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