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"Así, tal y como el texto está en este momento, yo no firmo", aseguró el secretario de Comercio Exterior, Martín Redrado, antes de reunirse con sus homólogos del G-20 en un encuentro de urgencia en la sede de la Organización Mundial de Comercio.
Para el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, cuyo grupo lidera el G-20, existe todavía la "esperanza" de reformular algunos puntos de este acuerdo provisional centrado especialmente en agricultura.
"Hay problemas que persisten, sobre todo en agricultura, donde diversas cuestiones cruciales deben ser tratadas con más equilibrio", admitió el embajador brasileño ante la OMC, Luis Felipe Seixas Correia, afirmando que el plazo para llegar a un acuerdo entre los 147 países reunidos en Ginebra terminará "a finales de julio".
Este texto fue concluido en la madrugada del viernes por la OMC, después de una semana de negociaciones y en teoría debería aprobarse por todos los miembros antes del viernes a medianoche, aunque sin duda las negociaciones se extenderán durante el fin de semana.
Un acuerdo de los 147 miembros significaría la reanudación de la ronda de Doha de la OMC, iniciada en 2001 y paralizada desde la reunión ministerial de Cancún (México), el pasado septiembre.
Pese a que Brasil formó parte del pequeño grupo que modificó una primera versión del texto presentada el 16 de julio por la OMC, los miembros de esta delegación se vieron desagradablemente sorprendidos este viernes ya que los intereses que intentó defender en su nombre y en el de los países menos avanzados no se reflejaban en el texto.
"Me he llevado tres grandes disgustos. Primero, tal y como está redactado el texto podemos sufrir mayores niveles de apoyos domésticos que los actuales", afirmó Redrado, refiriéndose sobre todo a ayudas internas estadounidenses.
En segundo lugar, el acuerdo previo no contempla "paralelismo entre ricos y pobres" para el acceso a mercados y sigue dando "un gran espacio para los productos sensibles de los países desarrollados".
En tercer lugar y según Redrado, el texto presentado este viernes define una fórmula para productos industriales pero no hace apenas esfuerzos en agricultura.
"El párrafo 49 de la ronda de Doha pide un equilibrio, no sólo en un tema sino en todas las cuestiones entre sí. +Y por qué lo tenemos en bienes industriales donde representa una ventaja para los países desarrollados y en agricultura, donde nosotros somos más competitivos, no hay nada?", se preguntó.
En lo referente a los productos industriales, el texto retoma la versión presentada hace un año en Cancún, conocida como texto Derbez, en referencia al ministro mexicano de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, que ya había provocado el rechazo de la mayoría de los países en vías de desarrollo.
Más conciliador, el embajador de México ante la OMC, Eduardo Pérez Motta prefirió optar por la prudencia y recordó que sí se han registrado avances en este texto.
"México apoyará al G-20. Nosotros no encontramos grandes problemas en el texto, pero estamos dispuestos a ayudar a los que sí los tengan", aseguró.
"Tenemos poco tiempo pero es suficiente. Sabemos todos donde están los problemas y todos debemos mostrar una cierta flexibilidad", pidió.
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