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En la primera etapa, la gente sigue comprando productos extranjeros al mismo ritmo, pese a los precios más altos de las importaciones. Los extranjeros, por su parte, continúan comprando la misma cantidad de bienes de un país pese a los precios más bajos de las exportaciones, lo que conduce a un déficit comercial incluso mayor, de acuerdo con la teoría.
No obstante, con el tiempo, los precios más altos de las importaciones menoscaban la demanda de las importaciones, mientras que los precios más bajos de las exportaciones conducen a un incremento en las exportaciones, lo que reduce el déficit, dicen los libros de texto.
Aun así, las cifras comerciales más recientes muestran que la continua depreciación del dólar frente a una canasta de grandes divisas, una tendencia que comenzó hace tres años, no ha podido evitar que el déficit comercial de Estados Unidos haya alcanzado niveles sin precedentes.
«La tradicional 'Curva J' no está funcionando en Estados Unidos», dijo Phil Suttle, estratega mundial de JP Morgan-, en Washington. Comúnmente toma cerca de 18 meses para que se produzcan los efectos correctivos de la « Curva J» sobre los desequilibrios comerciales de un país, pero Suttle y otros economistas destacan varias razones por las cuales esto no está ocurriendo esta vez.
La globalización, Internet y las sofisticadas técnicas de cobertura en las inversiones han limitado el impacto que tienen los vaivenes en los tipos de cambio sobre los balances de las empresas y los países en los últimos años. La despiadada competencia y una mayor capacidad para protegerse contra la volatilidad cambiaria han obligado a muchas empresas a aceptar ir reduciendo sus márgenes de ganancias, en lugar de trasladar el aumento en los precios a los consumidores. Esto también las ha dejado fuera de los mercados externos debido a los precios.
Los exportadores de la zona del euro y Canadá, por ejemplo, han debido enfrentar esa realidad debido a que sus monedas se han apreciado pronunciadamente frente al dólar en los últimos años. Además, el dólar está cayendo desde lo que muchos dicen eran niveles extremadamente sobrevaluados, inflados por la burbuja bursátil de finales de los años '90. Por lo que comparado con mediados de los '90, el actual valor del dólar no es para nada débil, argumentan algunos.
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