La depresión económica y el abandono de la convertibilidad monetaria, borró de un plumazo muchas fantasías, pero también materializó una realidad que muy pocos podían prever en toda su magnitud. En la actualidad, no hay precio cierto ni moneda, y gran parte de la población carece de los recursos elementales para subsistir. Con ese marco se ha producido una parálisis económica de magnitud sin precedentes, el cierre de miles de comercios y empujado a una cantidad cada vez más importante de gente a vivir apelando a técnicas de mercado perdidas en el tiempo.
Pero es indudable que esto es solamente la cuestión formal del problema. Cuando decimos que el comercio está abandonando la era electrónica y regresando al trueque
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