Carlos Menem, con Octavio Frigerio y Jesús González como ejecutores, planeaba miniemprendimientos para sustituir los "planes". Iba a combinar plantaciones de soja con transgénicos para dar trabajo y alimentar a carenciados disminuyendo el aporte en dinero. Hoy Néstor Kirchner intenta otra variante. Da poco dinero, 500, 1.000 o 2.000 pesos sin control. En realidad es otra forma de aporte a los piqueteros del Gran Buenos Aires que ya tienen planes de este tipo y quizá se logre más en el interior. Es una apuesta riesgosa a desperdiciar dinero del Estado. Las reales fuentes de trabajo en todo país moderno viene por el lado de crear empresas serias y consolidar y expandir las existentes. Pero este gobierno, insólitamente odia al mundo de las empresas. Difícil que hoy el problema del desempleo se vaya a solucionar por este camino de miniintentos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sin duda, un viejo anhelo de los últimos gobiernos que choca precisamente con la génesis de estos planes que a cambio de ninguna contraprestación otorga un subsidio de 150 pesos mensuales.
Dejá tu comentario