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3 de diciembre 2007 - 00:00

Desde la Iglesia advierten que "el problema de la deuda pública subsiste intacto"

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El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, advirtió que la deuda externa argentina "continúa siendo un obstáculo principal en el camino hacia un desarrollo sostenido", durante una presentación que hizo en El Vaticano, informó hoy el órgano de difusión de la Iglesia.

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"El Gobierno que está concluyendo su mandato está reiterando procedimientos financieros de los gobiernos anteriores", remarcó Aguer en su intervención en la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo de Justicia y Paz en El Vaticano, informó la agencia católica AICA.

Aguer opinó que "después de la declaración del default a fines de 2001, el Gobierno que está concluyendo su mandato ha renegociado buena parte de la deuda pública reiterando procedimientos financieros de los gobiernos anteriores".

"Más allá de un alivio transitorio, el problema de la deuda pública subsiste intacto, porque se ha asumido la política del endeudamiento perpetuo según la lógica de la usura", explicó el arzobispo, quien sigue desde hace años la problemática de la deuda externa argentina.

El arzobispo estimó que "a pesar de ciertas apariencias", la deuda pública "continúa siendo un obstáculo principal en el camino hacia un desarrollo sostenido que asegure la prosperidad de la población y la justicia en la distribución de la renta nacional".

Durante la Asamblea, el prelado recordó que el Papa Pablo VI subrayaba ciertas condiciones "de la ayuda que requerían los países en vías de desarrollo. Eran pautas prudenciales, para impedir que los pueblos beneficiados con aquella ayuda corrieran el riesgo de verse abrumados de deudas".

En este sentido, opinó que estas indicaciones "no fueron tenidas en cuenta y las previsiones del pontífice resultaron proféticas".

Aguer explicó que "se mantiene un alto stock de deuda que resulta rigurosamente impagable; el país no puede atender siquiera el pago total de los intereses devengados, los cuales siguen el mecanismo de tasas crecientes y variables".

Según estimó, "estas obligaciones pesan sobre el gasto público e imponen la necesidad de mayores presiones fiscales".

En esta línea, el prelado caracterizó esta situación como "un círculo vicioso en el que la carga permanente de la deuda pasa a ser un rubro estructural del gasto público del Estado", y la calificó como "un caso específico de usura".

Sobre el final de sus intervención, el arzobispo Aguer advirtió que el Catecismo de la Iglesia Católica presenta la usura como "un pecado contra el quinto mandamiento de la ley de Dios: no matarás".

Por este motivo, consideró "de máximo interés" que se retome el estudio de la deuda "desde la perspectiva de la teología de la usura, un tema clásico de la tradición católica", porque, según estimó, "desde esta perspectiva podrían ofrecerse sugerencias para una reforma del sistema financiero internacional, para que sirva realmente al desarrollo de los pueblos".

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