5 de febrero 2002 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Un operador de la Bolsa de Nueva York, identificado con el nombre de Gordon Gekko (el mítico personaje de la película «Wall Street»), analiza las posibilidades de que la Fed vuelva a intervenir. La chances son pocas porque hay señales en la economía norteamericana de recuperación. Veamos.

Diálogos en Wall Street
PERIODISTA: La Fed se retira a cuarteles de invierno. Después de intensa labor, 2001 fue el año de los recortes de tasas de interés. Once en total que arrancaron en enero y concluyeron en diciembre. ¿Qué nos depara 2002?

Gordon Gekko:
Un paso al costado. Muy anunciado de antemano para que nadie se vea sorprendido.

P.: Comienza con un paso al costado... pero, ¿qué viene después?


G.G.:
Hoy firmaría seis meses de inactividad. Sería lo mejor que pudiera ocurrir.

P.: ¿Qué chances hay de que la Fed tenga que volver a intervenir?


G.G.:
¿Antes?

P.: Sí...

G.G.: Creo que son bajas. La Reserva Federal no ha economizado recortes. La liquidez es abundante. Los mercados financieros y de crédito están funcionando sin contratiempos. Han digerido los fiascos que se fueron sucediendo; desde el desplome de Internet y el NASDAQ hasta la eclosión de Enron y la Argentina.Y la actividad económica está respondiendo muy bien. Mucho mejor que lo esperado.

P.: Hablo de una suba de tasas...


G.G.:
No hay apuro. Ninguno. Primero la Fed necesita reunir suficiente evidencia de que se consolida una recuperación. Duradera. Mucho antes de pensar en devolver las tasas de interés reales a un terreno positivo.

P.: Tarde o temprano lo hará.


G.G.:
Correcto. Pero más tarde que temprano. En el mejor de los casos, ya bien avanzado 2002. Es previsible pensar que todavía no se han sacado todos los esqueletos del armario...

P.: Todavía resta alguna sorpresa desagradable... ¿Otro Enron?


G.G.:
Si se los pudo conservar a flote hasta el presente, uno piensa que los muertos que puede arrastrar el sistema financiero serán mucho más manejables ahora con tasas de interés por debajo de 2% y un mercado de capitales predispuesto de nuevo a tomar riesgos. Pero por eso mismo creo que la Fed no asumirá una postura belicosa muy pronto... Y prestará atención a la recuperación de la economía internacional (hoy por hoy, una cantera potencial de futuros dolores de cabeza)...

P.: La economía norteamericana creció en el cuarto trimestre de 2001. Pese al 11 de setiembre. ¿Estamos frente a una recesión de un solo trimestre?


G.G.:
No. La NBER ya fechó el comienzo de la recesión en marzo y no creo que determine su final antes que el empleo vuelva a crecer. Circunstancia que hasta diciembre (inclusive) no se ha producido. Ya transcurrieron nueve meses.

P.: Las cuentas nacionales revelan sólo una contracción en el tercer trimestre...


G.G.:
No lo discuto. Pero cuando se establezcan los límites definitivos de la recesión, el criterio a tener en cuenta será el de la NBER, no el que usted esboza.

P.: En todo caso será un recesión relativamente moderada...


G.G.:
Ha sido así hasta el momento. No hay dudas. Aun tomando en cuenta que las cifras del cuarto trimestre que se difundieron esta semana corresponden a una lectura muy preliminar -sólo un avance- de las cuentas nacionales.

P.: ¿El crecimiento de 0,2% podría cambiar de signo?


G.G.:
Con gran facilidad. El margen típico de revisión es mucho mayor, per se, que ese 0,2%.

P.: En todo caso, que la economía no se desplomara luego del 11 de setiembre es la gran sorpresa...


G.G.:
Los números superaron las expectativas. No hay dudas. El consenso esperaba una contracción de 1%...

P.: ¿Dónde reside la fortaleza?


G.G.:
Hay dos frentes muy bien definidos: el consumo y el gasto público. Ellos se pusieron la economía al hombro luego de los atentados...

P.: ¿Cuánto creció el gasto público?


G.G.:
Ligeramente por arriba de 9%.

P.: ¿Cuánto de ello está vinculado con los gastos de defensa?


G.G.:
Todos los renglones crecieron por encima de 9%. No sólo defensa. Ni tampoco solamente el gasto federal. En rigor, la clave se ubica en la expansión del gasto de los estados y municipalidades. Por su mayor cuantía es mayor su contribución. Los estados aportaron un punto completo al crecimiento del producto (contra medio del gasto federal y, de éste, 0,35% del gasto en defensa propiamente dicho)...

P.: Si Afganistán pasa a segundo plano, o si se dilata el paquete fiscal en el Congreso, será el consumo el baluarte que quedará en pie en 2002 para apuntalar una recuperación. ¿Cuán sostenible es la fortaleza del consumo?


G.G.:
En principio, es la única recesión -de la que yo tenga información- en la que el consumo no se ha retraído siquiera un solo trimestre.

P.: Más bien explotó sobre el filo del año pasado...


G.G.:
Dice bien. El consumo creció 5,4%. Son valores inéditos durante una recesión.

P.: Hay algo más que el boom de la venta de autos de octubre y noviembre...


G.G.:
Hay algo más pero esencialmente es ese factor. Las ventas de bienes durables estallaron 38% y más de dos terceras partes de ese crecimiento se explica por las ofertas de las automotrices...

P.: Si mal no recuerdo, usted sostenía que ese «boom» tomaba prestado consumo que se hubiera producido igual en 2002. G.G.:
No hay razones para cambiar de opinión.

P.: Una recuperación duradera de la economía necesitará entonces algo más...


G.G.:
Terminar la digestión de inventarios. Circunstancia altamente probable. Pero, sobre todo, que se frene la caída de la inversión fija. Se derrumbó 11% en el último trimestre de 2001. Es el tercer trimestre consecutivo en retroceso. Y, por el momento, no se atisban señales de mejoría.

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