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5 de marzo 2002 - 00:00

Diferencias con plan BONEX de 1990

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La paridad de los BONEX era de aproximadamente 52% cuando se hizo la operación y afectó a u$s 2.500 millones, que eran todos los plazos fijos que había en el sistema, es decir menos de 5% de los que atrapó el «corralito» en diciembre pasado. Esos plazos fijos estaban colocados a 7 días y el plan económico de Erman González los reprogramó a 10 años.

Los depósitos a la vista (cuenta corriente y caja de ahorro) se respetaron.

A lo largo de 1989 el dólar había subido 12 mil por ciento y la Bolsa cerca de 18 mil por ciento. La tasa de interés el día hábil previo a tomar la medida era de ¡675% mensual! La cadena de pagos se quebró absolutamente.

El BONEX se derrumbó apenas se entregó a los ahorristas. Eran u$s 3 mil millones nominales emitidos porque, además de los plazos fijos, estos títulos canjeaban deuda interna en australes que vencían en los siguientes dos años por un valor de u$s 1.200 millones. El BONEX '89 cotizó a 19% y eso que tenía un cupón de intereses de tasa Libor que equivalía a 8,375% anual. El gobierno creyó que el título iba a cotizar cerca de 50%; se equivocó. Sin embargo, al final de enero, el BONEX subió 37% y a fin de ese año, los ahorristas estaban equilibrados.

El gobierno había tomado algunas medidas acertadas como aceptar que las empresas los contabilicen a 100% de su valor durante dos años si los mantenían en su poder. Esto mejoraba sus balances y acotaba la oferta de estos títulos. Además, se podían hacer depósitos en estos títulos que tenían un buen mercado secundario de alquiler para darlos en garantía para tomar créditos.

Después de marzo de 1991, cuando nació la convertibilidad, los ahorristas comenzaron a ganar fuerte, porque el BONEX superó la paridad de 70%. El sufrimiento duró poco y los que aguantaron el título recuperaron todo y ganaron más de 20% en dólares.

Los BONEX tenían tribunales en Nueva York en caso de no pagarse y era deuda externa. En cambio, los nuevos títulos no tienen cobertura legal ante el default y su pago depende de la buena voluntad del gobierno argentino. Por otra parte, a pesar de ser una serie nueva, los BONEX '89 tenían una buena historia de cumplimientos desde su primera emisión, a principios de los '80. En aquellos años, hay que recordar, la deuda en bonos no era relevante ya que el grueso estaba en manos de los bancos extranjeros y los organismos multilaterales.

Cuando se ideó el Plan Brady la deuda de los bancos se transformó en bonos.

Pero la más grande diferencia entre aquel tiempo y éste es la escasa cantidad de depósitos que tenía el sistema financiero.

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