Ropa cara, problemas grandes. Así podrían resumirse las tribulaciones que están atravesando los empresarios Juan Navarro y Carlos Fuchs, licenciatarios respectivamente de las marcas Armani y Versace. Ambos se vieron obligados a renegociar no sólo precios sino cantidades de mercadería que traerán de Italia para surtir sus locales en la próxima temporada in-vernal. Según una versión del mercado, ambos habrían acordado importar cerca de 25 por ciento de lo previsto originalmente, ante la obvia previsión de que las ventas se desplomarán en función de la devaluación. Dado que ninguna de las dos marcas de diseñadores italianos considera ni remotamente la posibilidad de fabricar sus prendas en la Argentina, de acentuarse la tendencia a la suba del dólar el negocio podría hacerse inviable. Por ahora, siempre de acuerdo con la especie, ambas marcas habrían aceptado «hacerles precio Argentina» a sus representantes locales, como una forma de apoyarlos en esta durísima etapa y además no perder presencia en un mercado que todavía parece interesarles.
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En tanto, la «maison» Armani, en la Avenida Alvear, se quedó sin «restaurateur». En enero el chef Pablo Massey había sido reemplazado por una sucursal del itálico Harry Cipriani -uno de los favoritos de Navarro-, pero la retirada del país de la cadena fundada en Venecia por Arrigo Cipriani (adelantada por este diario) a mediados de febrero dejó sin gastronomía al megalocal. Están buscando reemplazante. Informate más
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