El dólar al público no ofreció variantes y fueron mínimas las diferencias en ambos sentidos que registró la divisa en el mercado mayorista, donde la sensación generalizada entre los operadores es que los precios seguirán dentro de las pautas del Banco Central.
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En las pantallas del microcentro porteño, el dólar se ofreció 3,475 pesos para la compra y se pidió entre 3,500 y 3,505 para la venta.
Sin mayores expectativas de modificaciones importantes en los valores, en el segmento mayorista el billete estadounidense cerró a 3,490 pesos.
En las mesas de cambio sostienen que el Banco Central con ventas de poco monto y muy puntuales establece los límites de variaciones en los precios.
De las operaciones a término surgió un índice-dólar en 3,507 pesos para los contratos que vencen a fin de mes y otro en 3,546 cuando se trata de los compromisos de marzo. Para fin de año se consignó 3,893 pesos.
Según los analistas, los magros volúmenes de negocios que se registran por estos días en la plaza cambiaria no permiten marcar una tendencia en lo que respecta al tipo de cambio. Entretanto, el costo del dinero entre bancos de primera línea se mantiene en torno a una tasa anual del 11,10 por ciento y difícilmente supera el 11,50 por ciento entre entidades de menor rango.
Por el lado de los depósitos a plazo fijo, el último relevamiento del Banco Central revela una tasa promedio del 11,82 por ciento anual, equivalente al 0,97 mensual, en el plazo de treinta días exclusivamente.
Los grandes inversores o aquellos que disponen de un millón de pesos o más reciben un rendimiento del 11,43 por ciento anual en bancos públicos y del 12,25 por ciento en bancos privados.