Dólar: el blue y el liqui llegaron a $152 y el BCRA sigue perdiendo reservas

Economía

Las tenencias brutas de la entidad monetaria cedieron u$s46 millones y acumulan una baja de u$s1.369 millones desde el supercepo del 15 de septiembre.

Pese a la batería de medidas que se vienen anunciando desde el mes pasado, el Banco Central y el Ministerio de Economía siguen sin poder controlar dos de las variables que desvelan a las autoridades económicas: la brecha y las reservas. El contado con liquidación (CCL) avanzó ayer $2,96 y cerró en $152,51, por lo que el gap con respecto al mayorista alcanza un 97,86%.

Sin embargo, la otra cotización financiera, es decir el MEP, tuvo una leve baja de 0,4%, que lo situó en $140,16. “La diferencia entre el CCL y el MEP muestra que los inversores buscan posicionarse en activos fuera del sistema financiero argentino y optan por dejarlos en el exterior”, indicó el economista del Estudio EcoGo, Juan Ignacio Paolicchi.

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Donde también se observó un salto fue en el segmento informal, con el blue alcanzando los $152, cifra que, al igual que en el caso del contado con liqui, marca un récord histórico de valuación.

En cuanto a los oficiales, el mayorista continuó el ritmo microdevaluatorio y subió 7 centavos, para colocarse en $77,08. El minorista, en tanto, se alzó 8 centavos, para llegar a $88,72. Su correlato, el dólar home banking, se movió 13 centavos y escaló a $136,49.

Mientras tanto, desde las arcas del Banco Central de la República Argentina siguen llegando malas noticias: las reservas brutas finalizaron el día en u$s41.126 millones, lo que implica una caída de u$s46 millones respecto del día anterior. Desde el anuncio del supercepo, que se dio el 15 de septiembre, la variación negativa fue de u$s1.369 millones. En lo que va de octubre la caída alcanza los u$s255 millones.

La cuenta es un poco más preocupante cuando se afina la lupa. “El BCRA se quedó sin reservas propias, ya que las netas líquidas son negativas hoy. Es decir, las reservas que quedan tienen su contrapartida en pasivos: o son encajes en dólares, o Derechos Especiales de Giro del FMI o el swap con China”, afirmó el economista Gabriel Rubinstein ayer en una entrevista radial en CNN.

Ante la consulta de por qué no se logra frenar la sangría de dólares pese a la batería de medidas, el economista del Centro de Estudios Económicos el Sur Amílcar Collante sostuvo: “Las medidas más fuertes para sostener reservas fueron las restricciones para acceder a dólares y la restricción al financiamiento para empresas que tenían deudas en dólares. Y cuando tomás esas medidas, se te genera un problema de oferta. ¿Quién quiere entrar a un mercado en el que no hay salida? Es una restricción de oferta. Nadie quiere liquidar sus dólares en esa cotización. En el corto plazo te das cuenta de que los agentes no ceden sus expectativas de devaluación, sino que las incrementan. El drenaje de reservas puede llegar a ser menor, pero como no hay dólares por el lado de oferta, los termina poniendo el Central”.

Expectativas

Ante la consulta de si la emisión de bonos dólar linked, que ayer tuvo un debut auspicioso, puede calmar las expectativas, Collante fue pesimista: “Ese financiamiento, como es al Tesoro, no genera una reducción en la cantidad circulante de pesos. El Gobierno está desarmando Leliq con los bancos e intentando que esos pesos que están en el circulante vayan a financiar al Tesoro, pero lo que se está incrementando es la cantidad de dinero en la economía y eso a la corta o a la larga presiona sobre la brecha”. Y sentenció: “Se necesita un plan consistente de fondo, un sendero fiscal creíble, no sólo para 2021, sino para los años siguientes. También un plan monetario y tener un correlato en el financiamiento”.

En tanto, la economista de LCG, Julia Segoviano, consideró: “Las medidas del último jueves hubiesen sido mucho mejor vistas en otro contexto, pero fueron lanzadas después del endurecimiento del cepo y de señales poco claras, en un marco de mucha incertidumbre y desconfianza. No obstante, la dirección de las medidas es mucho mejor que las que se venían tomando antes, que amplificaban las distorsiones. Pero soy escéptica respecto del resultado, dado que la brecha se agranda y crecen las expectativas de devaluación, por lo cual hay que ver cuánto pueden traccionar los incentivos. El mayor déficit del Gobierno es el timing y el haber tomado las decisiones después de haber incrementado las distorsiones en el mercado”.

Paolicchi añadió: “Las últimas medidas llegan a destiempo: cambiarle $3 al exportador de soja no le modifica la ecuación de precios y difícilmente logren que ingresen los suficientes dólares como para dar vuelta la tensión financiera que estamos viviendo. Eso se soluciona con señales políticas, que permitan pensar en una consolidación fiscal hacia delante”.

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