El director del Centro de Estudios para la Nueva Economía (CENE), Víctor Beker, afirmó que “no hay ningún fundamento económico” que explique el incremento de la cotización del dólar. Beker señaló que se trata de “un precio político” por la incertidumbre electoral y que se requiere de un cambio de 180 grados en las expectativas para que pueda bajar la divisa. A continuación, la charla que mantuvo con Ámbito.
Periodista: ¿Cómo ve el escenario del dólar?
Víctor Beker: No sé si hay un término superlativo de pánico. Había una vieja película que se llamaba “El Salario del Miedo” y esto creo que es el precio del pánico. No hay ningún fundamento económico que pueda explicar el precio del dólar, excepto la incertidumbre ya no sobre la economía sino sobre la política.
P.: ¿Cree que está caro el blue a 200?
V.B.: Creo que el nivel de incertidumbre es tal que cualquiera que sea el precio del dólar va a haber alguien dispuesto a pagarlo. Este es un mercado donde casi no hay oferta. La oferta es muy limitada, amén de aquellos que tienen ahorros y quieren dolarizarlos. Cuando hay una oferta tan chica y una demanda infinita el precio puede ser infinito.
P.:¿Hay algún recurso que pueda servir para equilibrar por el lado de la oferta?
V.B.: Esto podría balancearse un poco si a través del turismo aumentara un poco la oferta. Pero es un mercado chico donde la demanda está dispuesta a pagar cualquier precio porque piensa que mañana va a estar mas caro.
P.: Algunos economistas plantean que si se toma el tipo de cambio real multilateral, el dólar no está muy atrasado. ¿Qué opina de ello?
V.B.: Lo que está atrasado es el tipo de cambio oficial, pero no el de $200. Hay que tener en cuenta que estamos con una inflación internacional importante, que no es igual que la de Argentina, pero eso de alguna manera ha ayudado a mantener la paridad real del tipo de cambio. El paralelo es el precio del pánico. Hay una enorme incertidumbre de cómo sigue la incertidumbre después del 15 de noviembre.
P.: ¿Señales de un acuerdo con el FMI podrían moderar las presiones?
V.B.: Probablemente. Pero reitero: Acá la incertidumbre es más política que económica. Esto es como Bill Clinton al revés. “No es la economía, es la política estúpidos”.
P.: Y entonces, en términos de política, ¿qué es lo que está pasando?
V.B.: No se sabe cuál va a ser la reacción del gobierno cualquiera sea el resultado. Si va a girar hacia un lado o hacia otro. Decía Keynes que cuando uno tiene una incertidumbre radical no hay forma de protegerse que no sea en un activo duro. Para que baje el dólar se requiere de un cambio de 180 grados.
P.: ¿Cómo podría operar un cambio de expectativas en el dólar?
V.B.: En 1983, cuando ganó Alfonsín las elecciones, al día siguiente nadie quería comprar un dólar y la cotización se derrumbó, porque la expectativa electoral era una y el resultado fue otro. Hoy eso no está en condiciones de suceder. Esto es un precio político, no económico.
P.: Siempre parece que el segundo semestre es problemático...
V.B.: El otro problema que tiene la Argentina es que tiene una marcada estacionalidad con sus exportaciones tradicionales. Que tiene que ver con el oficial. Van de marzo hasta fines de agosto y principios de septiembre. El segundo semestre siempre es de sufrimiento para la conducción económica, porque el nivel de importaciones se mantiene. Acá el drama siempre es cómo llegar hasta marzo.
P.: ¿Podría volver a los mercados voluntarios Argentina aunque más no sea para financiar esos desfases temporales?
V.B: Si se firma un acuerdo con el FMI, se podría abrir alguna fuente de financiamiento de organismos multilaterales
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