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Capitanich y Remes se encontraron ayer por la tarde. Monitorearon, inquietos, el comportamiento del dólar, se preguntaron por la ausencia de Mario Blejer y, finalmente, repasaron los anuncios que comenzarán a hacer esta semana:
• El principal tiene que ver con un recorte de 30 por ciento en la estructura de la administración central. Se trata de reducción de secretarías, subsecretarías y direcciones. Es importante porque servirá para, la semana que viene, exigir a las provincias un harakiri burocrático de la misma naturaleza, tal como todos se comprometieron en el Pacto Federal suscripto hace 15 días.
• Otro impulso del gobierno está dirigido a emitir un decreto ómnibus de reforma del sector público. Allí se incluye desde la eliminación de entes residuales hasta la venta de edificios en poder del Estado. Pero también habrá una reforma tributaria, que toca impuestos y administración.
• Entre los tributos que se quieren eliminar están el impuesto a la renta presunta y al endeudamiento. También una eliminación de exenciones y la reducción gradual del IVA.
• En cuanto a la administración, Capitanich y Remes pretenden que los directores de la AFIP cuenten con acuerdo del Senado y puedan ser desplazados del cargo si no alcanzan determinadas metas de recaudación.
Además de estas iniciativas de carácter administrativo, los dos ministros se han propuesto llevar adelante una agenda externa, referida al tratamiento de las inversiones, que mejore la fama que se ha hecho Duhalde en relación con los negocios.
• El primer ensayo se realizó con las empresas francesas, con las que Capitanich mantuvo una reunión en la embajada de ese país. Allí se constituyó una agenda bilateral, que refleja los reclamos de las compañías y que será administrada por el gobierno y la embajada respectiva. Ahora el método se aplicará con los italianos, los alemanes, los españoles y los canadienses.
• Sin embargo, la principal preocupación del gobierno está en componer un temario bilateral con los Estados Unidos, de manera tal que se genere algún vínculo de confianza que facilite las negociaciones con el Tesoro de ese país, tan gravitante en el Fondo. Las cuestiones más importantes fueron analizadas en dos conversaciones con James Walsh, el embajador de ese país en Buenos Aires.
• Las principales materias de discusión con los Estados Unidos tienen que ver con la seguridad aérea, la lucha contra el terrorismo, el establecimiento y dotación de recursos para la Unidad de Inteligencia Financiera que se encargará de perseguir el lavado de dinero y las áreas de inversión en las que las empresas norteamericanas manifiestan interés. Entre ellas, la de hidrocarburos y telecomunicaciones. Duhalde pretende que estas discusiones estén bien avanzadas para mayo, cuando prevé tener un encuentro oficial con George W. Bush, en Washington.
• Finalmente, los funcionarios examinaron de manera preliminar con Eduardo Duhalde la posibilidad de realizar convenios de cooperación técnica con países del G-7 para asistir a la administración argentina en la reforma de algunos organismo indómitos como el PAMI o la ANSeS. Esta opción comenzó a explorarse con los canadienses y los alemanes, con los que se habló del tema durante la reciente visita del canciller Gerhard Schröder.
• Respecto de la agenda internacional del Presidente, el domingo mantuvo una conversación telefónica con Fernando Henrique Cardoso, quien le manifestó su buena voluntad para cerrar un acuerdo automotor con la Argentina. En esa charla convinieron que Duhalde realizará un viaje a Brasilia para el 21 de abril, fecha que se agendó tentativamente.
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