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"El peligro (de un fracaso) existe. Sería un desastre para Europa, pero espero y estoy seguro de que el Banco Central Europeo hará todo lo posible para conservar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que ahora está siendo ciertamente presionado".
Agregó que antes de la entrada en vigor de la Unión Monetaria, en 1999, algunos países participantes demostraron tener una destacable y fuerte voluntad política en lograr la convergencia de prestaciones económicas como un bajo índice de inflación, el mayor crecimiento económico posible y un bajo índice de desempleo.
Duisenberg opinó que ahora parece que este consenso, existente en los años noventa, está desapareciendo y para su sucesor, el francés Jean-Claude Trichet, el mayor reto será resucitar este voluntad política.
Trichet, que sucede mañana a Duisenberg al frente del instituto europeo establecido en junio de 1998, se ha declarado como un firme defensor del Pacto de Estabilidad, cuyos principales infractores serán este año Alemania y Francia por superar su déficit fiscal el techo del 3 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).
En una cena de despedida ofrecida esta semana por los ministros de Finanzas comunitarios (Ecofin) en Venecia (Italia), Duisenberg había advertido a estos dos países, sin citarlos expresamente, que de infringir el Pacto, el público y los mercados perderán la confianza depositada en el euro.
También recordó que los países miembros de la zona euro ya fueron advertidos de que las normas no fueron concebidas sólo para los buenos tiempos, sino también para los adversos, como los actuales.
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