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"Una cosa es llegar a un acuerdo con las AFJP o los bancos locales. Y otra, muy distinta, es negociar con cientos de miles de bonistas desparramados por el mundo, que van a luchar muy fuerte para minimizar sus pérdidas", consideró el economista.
Porzecanski advirtió: "estamos frente a un proceso de discriminación que no es justo, y creo que hasta la Justicia podría considerar que no es válido".
"La impresión es que no habrá un grado de flexibilidad necesario para atraer y entusiasmar a un porcentaje muy importante de acreedores del exterior. Dejar afuera a un 30 por ciento de los bonistas no es chiste", enfatizó.
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