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La decisión implica el despido de toda su plantilla, alrededor de 21.500 trabajadores, aunque algunos permanecerán en la empresa hasta que todo el proceso de liquidación se complete.
En un comunicado, el presidente de Ames, Joseph Ettore, justificó esta decisión por "la continua debilidad de las ventas, acompañada por un endurecimiento de las condiciones de los créditos y la ralentización de las entregas de los proveedores", lo que ha situado la liquidez del grupo en un nivel "crítico", explicó.
Ettore consideró que la liquidación de la empresa concederá "el mejor valor posible" a los accionistas de la compañía, ya que la continuación de sus operaciones, según su criterio, sólo hubiera empeorado la situación económica de la corporación.
"Es una decisión dura pero correcta", agregó Ettore al reconocer que habían sido incapaces de responder a la fuerte competencia que representan los "gigantes" del sector, Wal-Mart y Target.
La empresa, con una importante implantación en el noreste de Estados Unidos, explicó que como consecuencia de la liquidación de la empresa sufrirá un cargo extraordinario de 9,2 millones de dólares en los resultados de su segundo trimestre fiscal.
La decisión de cerrar la empresa se produce después de que los directivos de Ames hayan sido incapaces de reestructurar la compañía después de funcionar bajo la protección del Capítulo 11 tras declararse en bancarrota en agosto pasado.
Durante su último año fiscal que concluyó el dos de febrero del 2002, Ames registró unas pérdidas de 813 millones de dólares y, según la última información disponible, la corporación cuenta con unas deudas estimadas en unos 670 millones de dólares.
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