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El consumo recibió el impulso de los compradores que buscaron cambiar sus autos para aprovechar los incentivos a las ventas de vehículos, lo que también ayudó a mantener bajo control la inflación.
Al mismo tiempo, los ingresos personales aumentaron 0,5 por ciento en junio, dijo el departamento de Comercio, levemente por encima del 0,4 por ciento estimado por Wall Street.
El incremento del gasto, que ya se había reflejado en el reporte del viernes pasado sobre la expansión económica de Estados Unidos en el segundo trimestre, estaba previsto.
Además, la lectura de la inflación preferida por la Reserva Federal, el índice en base al gasto del consumidor, se mantuvo sin cambios, tanto en general como excluyendo los volátiles costos de los alimentos y la energía.
Los economistas esperaban que la medida estructural, sin alimentos ni energía, subiera 0,1 por ciento en junio.
A lo largo del último año, este índice estructural de precios acumuló un avance de 1,9 por ciento, cifra que se ubica en el límite superior del rango que preferiría la Reserva Federal.
No obstante, una medición más ajustada que sólo considera los precios que se pueden observar en los mercados mostró un alza más moderada de 1,6 por ciento.
El aumento del consumo en junio representó un repunte desde las ventas débiles de mayo y mostró que la economía cerró el segundo trimestre con un tono firme.
El fuerte gasto del consumidor en junio hizo bajar la tasa de ahorro a cero, el mínimo desde octubre del 2001, poco después de los atentados del 11 de septiembre de ese año.
"Los aumentos de junio en el gasto y los ingresos personales apuntan a un cierre bastante firme del segundo trimestre, lo que pone a la economía en una posición buena en el inicio del tercer trimestre", dijo Pierre Ellis, de Decision Economics en Nueva York.
"La tendencia subyacente del crecimiento es bastante sólida", agregó.
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