El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Las conversaciones tendrán lugar el martes y el miércoles en San Francisco (California) y en ellas participarán funcionarios de los departamentos de Comercio, Estado, Trabajo y Tesoro.
"Hemos usado la salvaguarda textil de la OMC (Organización Mundial de Comercio) para proteger a las manufacturas textiles de trastornos en el mercado. Nuestro objetivo, la próxima semana, es buscar una solución a largo plazo", dijo David Spooner, el negociador textil especial de la Oficina de Comercio Exterior de EEUU, quien encabezará la delegación.
Un pacto para limitar la entrada de productos textiles chinos al mercado estadounidense podría beneficiar a otros países abastecedores de EEUU, como México, la República Dominicana y los países andinos y centroamericanos, según los expertos.
Desde el 1 de enero, el ingreso de ropa china al mayor mercado mundial de confecciones se ha disparado tras la eliminación del sistema de cuotas mundiales, lo que ha provocado las quejas continuadas del sector textil estadounidense.
En mayo, el Gobierno estadounidense restableció las cuotas en algunos tipos de camisas, pantalones de algodón y ropa interior, tras aceptar los argumentos de sus empresarios.
Estados Unidos puede restringir la importación de telas y confecciones chinas si se produce una entrada masiva de estos bienes que amenace a la industria nacional, según el acuerdo que firmó Pekín en 2001 para adherirse a la OMC.
El convenio establece que esa medida sólo estará disponible hasta finales de 2008.
"En nuestras numerosas consultas con las industrias textiles y de confección nacionales y miembros del Congreso, hemos oído peticiones claras de que adoptemos un enfoque más amplio hacia el comercio textil con China", explicó Spooner en un comunicado.
"Como consecuencia, comenzaremos a negociar un acuerdo amplio con los chinos", añadió.
La Unión Europea sufrió el mismo problema de entrada masiva de ropa china a principios de año, pero en junio firmó con Pekín un acuerdo en el que se establecieron restricciones hasta 2007 para las importaciones en diez categorías de productos.
Entre los que solicitaron a la Casa Blanca negociar un acuerdo con China estuvo el legislador republicano Robin Hayes, según informó la Oficina de Comercio Exterior de EEUU en su comunicado.
El debate sobre China se mezcló con la batalla para aprobar el acuerdo comercial de EEUU con América Central y República Dominicana, que finalmente pasó en la Cámara de Representantes por tan sólo dos votos de margen.
Una pieza clave fue Hayes, que votó inicialmente contra el acuerdo, pero cambió de opinión tras una conversación con el presidente de la Cámara, el republicano Dennis Hastert.
Hayes, que representa a Carolina del Norte, un estado con alta producción textil, dijo que a cambio de su apoyo al CAFTA-DR la administración le prometió prestar más atención a la amenaza que representa China para ese sector.
Las reuniones del martes y el miércoles con las autoridades chinas estaban programadas con anterioridad para abordar las salvaguardas que Washington impuso en mayo, como establecen las normas de la OMC.
Sin embargo, EEUU pretende cambiar el tenor de las conversaciones para lograr un acuerdo sobre todos los productos textiles, y no sólo los protegidos por las medidas que decretó ese mes.
China, por su parte, ha rechazado las acciones unilaterales de Washington para proteger a su sector, pero desea lograr un pacto amplio al estilo del europeo que le permita seguir aumentando sus exportaciones de forma moderada, sin el riesgo de sujetarse a nuevas salvaguardas.
Dejá tu comentario