Washington - El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, mejoró el humor de los inversores del mundo. En su primer día de testimonio semianual ante el Congreso, le dijo a los legisladores que los recientes datos de inflación son alentadores.
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«No hemos tenido mucha información sobre inflación desde hace dos semanas, pero las recientes lecturas han sido alentadoras», le adelantó al Comité de Bancos del Senado al responder a una ronda de preguntas, después de su testimonio semestral.
«En general, parece probable que la economía estadounidense se expanda a un ritmo moderado este año y el próximo, con algún fortalecimiento del crecimiento a medida que disminuya la desaceleración del mercado inmobiliario», dijo Bernanke.
«Existen indicios de que las presiones inflacionarias estarían comenzado a ceder. Sin embargo, los datos mensuales son contrapuestos, y por consiguiente habrá cierto tiempo antes de que estemos seguros de que la inflación subyacente se está moderando tal como se anticipó», dijo Bernanke, agregando que la misma se mantiene «un tanto elevada».
Los operadores interpretaron estas palabras como que no sólo mantendrá las tasas en estos niveles, sino que en el futuro podría bajarlas.
Si se cumplen las predicciones del mercado de futuros del petróleo y su precio se mantiene muy por debajo del nivel del año pasado, las presiones inflacionarias se reducirán más aún en Estados Unidos, manifestó Bernanke.
Incertidumbre
Sin embargo, advirtió que «es notoria la dificultad para predecir los precios del petróleo y otras materias primas, y constituyen una fuente clave de incertidumbre en las previsiones de inflación».
El funcionario enfatizó que la preocupación « predominante» de la Fed es el peligro de un alza excesiva de precios y señaló que «está preparada para abordar los riesgos inflacionarios si los acontecimientos lo requieren».
Bernanke advirtió que era probable que las cifras de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del cuarto trimestre fueran revisadas levemente a la baja respecto de estimaciones previas.
«Pero probablemente se espera un primer trimestre bastante fuerte, por lo que no cambia el panorama general, que es que veremos una economía creciendo a un ritmo saludable, y que no se recalienta», agregó. Estimó que este año crecerá entre 2,75% y 3% y en una proporción similar en 2008.
La inflación estructural, medida por el índice de precios para gastos en consumo, rondaría entre 2% y 2,25% este año, para luego ceder entre 1,75% y 2% en 2008.
El optimismo del corto plazo, no hizo olvidar algunas preocupaciones. «Las perspectivas de largo plazo para la situación fiscal de Estados Unidos son bastante serias», y advirtió que el envejecimiento de la población puede afectar a la recaudación.
A menos que se tomen medidas, el retiro de la generación de posguerra y el alza en los costos del cuidado de la salud podrían impulsar la deuda nacional en relación con el PBI a niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial, dijo.
Bernanke, que el 1 de febrero cumplió su primer año al frente de la Fed, llegó al cargo como un defensor de adoptar una meta inflacionaria explícita para lograr niveles aceptables, pero no está claro a qué ritmo se moverá la Fed en esa dirección.
El Comité de Mercado Abierto, el órgano de la Reserva Federal que fija la política monetaria, subió por última vez la tasa de interés de referencia en junio pasado, la cual se ha mantenido en 5,25% anual desde entonces.
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