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El Banco Central dirá que esto no es emisión, sino redescuentos que les dio a los bancos para que paguen sueldos y hagan frente a otros retiros del «corralito» en efectivo.
El tema es que sin sistema financiero el dinero que llega por esta vía a los bancos se comporta como emisión pura. Cuando el Banco Central le da un redescuento a una entidad, ésta paga sueldos. El que cobra lo gasta en dólares o mercadería. El comercio o el cambista que reciben ese dinero lo vuelven a gastar, pero jamás hacen un plazo fijo. Por lo tanto, el di-nero nuca vuelve a los bancos y, mucho menos, al Banco Central. Esto hace crecer el circulante.
Si hubiera sistema financiero, el que cobra, gasta y con el resto hace un plazo fijo. Los comercios depositan diariamente el efectivo en una cuenta corriente igual que las empresas. El Banco Central cada vez que ingresa dinero a un banco, se queda con un porcentaje que se llama encaje. Es decir, un redescuento da varias vueltas y retorna siempre al Banco Central, quedando neutralizada la emisión de dinero.
Si se observa todo el circulante (dinero en poder del público más dinero en poder de los bancos) desde el primer día de enero, cuando sumaba $ 10.960 millones al 21 de febrero cuando alcanzó $ 12.565 millones, el crecimiento es de $ 1.605 millones. La primera conclusión es que se está acelerando notoriamente el crecimiento del circulante, ya que en una semana subió 30% de lo que creció en lo que va del año.
Esto se debe a que el dinero que sale del sistema financiero no vuelve más y está circulando a una enorme velocidad, presionando a los precios y al dólar.
El comerciante, por caso, prefiere cambiar los pesos por mercadería o dólares. El público prefiere comprar artículos de primera necesidad y derivar el resto a divisas.
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